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Visitando el Observatorio de La Hita (Toledo)

El pasado viernes nos acercamos hasta el Observatorio Astronómico de La Hita para descubrir sus instalaciones y poder observar por TEDI, el impresionante telescopio de 77cm que emplean para divulgación astronómica. Pese a que las previsiones meteorológicas no eran las mejores, nos reunimos un grupo de 14 personas que queríamos conocer más de cerca todo el trabajo que realizan desde allí y por el que tanto están saliendo últimamente en los medios de comunicación.

La visita al observatorio

Llegamos cuando los últimos rayos del Sol iluminaban las cúpulas del observatorio, colándose por un claro entre las nubes que cubrían el cielo. Nos recibieron Faustino, Leonor y Fernando, los tres locos por las estrellas que han construido todo el complejo desde la nada. Como no podía ser de otra manera, comenzamos la visita tomando la obligatoria foto de grupo a la entrada, junto con nuestros tres guías de excepción, quienes nos invitaron a pasar al observatorio. Con emoción, nervios y deseos de que despejara pronto comenzó nuestra visita.

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Como cualquier noche de observación, todo empieza por encontrar la Estrella Polar. Y así, desde el mirador de la Polar que han instalado junto a las cúpulas, nos recordaron cómo encontrar el Norte y, desde ahí, cualquier constelación del cielo. Justo al lado nos esperaba una gran sorpresa. Mientras Leo nos hablaba del cielo de Primavera con el entusiasmo que la caracteriza, Fernando y Faustino se alejaron unos metros para descubrir a TEDI, que apareció deslizándose desde su caseta. Este telescopio es realmente impresionante. Sus colores llaman inmediatamente la atención y te invitan a conocer este enorme reflector. Este gigantesco telescopio de 2,5 toneladas cuenta con un espejo de 77cm, que lo convierte en el más grande de España a través del cuál se puede mirar (evidentemente hay telescopios mucho mayores, pero no están destinados a la observación visual). ¡Se necesita un andamio para llegar a poner el ojo en el ocular! Y lo más divertido de todo es moverlo. Pese a que el telescopio está motorizado, no tiene un sistema GoTo, por lo que la búsqueda de cualquier astro se tiene que hacer a mano. ¡Y qué placer! El GoTo está muy bien y es innegablemente cómodo, pero elimina una parte de la magia de la astronomía. Escrutar el cielo en busca de cúmulos y nebulosas, sentir la emoción del camino y la satisfacción al localizarlos uno mismo es algo que no se puede conseguir con medios electrónicos. Y en este caso es una sensación increíble porque para mover el telescopio… ¡tienes que colgarte de él! Gracias a unas asas colocadas en el final del tubo puedes deslizarte por el cielo y sentirte a lomos del telescopio. Tanto llama la atención TEDI, que el pobre refractor de 15cm queda eclipsado por su hermano mayor.

TEDI-LaHita

Tras conocer estos equipos destinados a la observación, nos dirigimos al interior del observatorio. Allí, nos adentramos en la primera cúpula, construida allá por 1999 por Faustino, y que alberga un reflector de 50cm destinado a la observación lunar y la detección de impactos de meteoritos en nuestro satélite, como el que observaron el 11 de septiembre de 2013.

Al otro lado del edificio, la cúpula más moderna alberga al T77, el hermano serio de TEDI. Entre las historias que nos contaban sus promotores, a cada cual más sorprendente, aprovechamos para tomar otra foto de grupo junto al telescopio. Apretados para entrar en la foto estábamos tan felices y ya se nos habíamos olvidado un poco de las nubes que cubrían el cielo hacía un rato.

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Paramos para cenar y al salir un segundo…. “¡Está despejado!” Corrimos a preparar a TEDI para la observación y apuntamos rápidamente a la siempre espectacular nebulosa de Orión. Pese a estar ya muy baja en el horizonte la imagen era sobrecogedora. Para no perder tiempo, pues no tardarían en volver las nubes, apuntamos el refractor de 15cm a Júpiter. Lo más observadores llegaron a ver, no solo las bandas de nubes y las cuatro lunas, sino también la Gran Mancha Roja. Con las nubes volviendo a cubrir el cielo rápidamente, dirigimos el enorme telescopio a M37, uno de los cúmulos abiertos de la constelación de Auriga. A simple vista desde aquel cielo oscuro se llegaba a percibir una manchita difusa pero la imagen a través del telescopio descubría cientos y cientos de estrellas. En pocos minutos las nubes volvieron a tapar el cielo por completo. Sin darnos cuenta habían pasado casi 3 horas desde que llegamos. ¡El tiempo pasa volando cuando estás disfrutando!

Con esto dimos la visita por finalizada, con la alegría de haber podido mirar a través de los telescopios y con la emoción que nos habían contagiado Faustino, Leonor y Fernando durante la visita. El trabajo que hacen es una referencia para todos los aficionados a la astronomía y la pasión con la que lo comparten con los demás es digna de admiración. De verdad, gracias por vuestra dedicación. Disfrutamos como enanos de la visita. No es la primera, ni será la última vez que vayamos a compartir una noche con vosotros.

¡Volvemos el 22 de mayo! Más información en nuestra web.
Fundador y coordinador de AstroAfición. Desde 2009 me dedico de forma activa a la astronomía, impartiendo todo tipo de cursos y talleres.

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