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Astrofotografía Curiosidades

Un ejemplo práctico de Contaminación Lumínica

La contaminación lumínica es un problema que va más allá de la simple observación del cielo. Es un problema que afecta a la fauna, a nuestros propios biorritmos y, por supuesto, a nuestro bolsillo. Hoy queremos mostraros cómo afecta la contaminación lumínica de nuestras ciudades con una imagen comparativa.

Se trata de dos fotografías tomadas en días consecutivos y bajo las mismas condiciones y los mismos ajustes, con una sola salvedad. La foto de la izquierda está tomada desde Meco, un pequeño núcleo urbano a 30km de Madrid; y la fotografía de la derecha está tomada desde el campo cerca de Yebes, un pequeño pueblo de Guadalajara, a unos 55km de Madrid. Pese a que la distancia entre ambos puntos no es tan exagerada (apenas 20km separan una localidad de la otra), la diferencia que podemos apreciar en sus cielos es más que notable. Mientras que en Meco la Vía Láctea es invisible a simple vista; desde Yebes se puede observar ese camino blanquecino cruzando el cielo de lado a lado. Aún así, la contaminación en Yebes sigue siendo muy elevada y, por desgracia, si seguimos por este camino, el cielo de Yebes pronto será muy parecido al del municipio madrileño de Meco, y la Vía Láctea se desvanecerá entre las luces de las farolas.

Comparativa M27 - Contaminación Lumínica

Ambas imágenes están sin procesar, tal cuál salen de la cámara, y han sido tomadas con un telescopio refractor Megrez 110 y una Canon 1000D a ISO 400 y durante 90 segundos. Por suerte, con un postprocesado posterior se pueden mejorar los resultados y conseguir una imagen como esta, que es el resultado de integración de más de 100 fotos tomadas desde ambos lugares.

Imagen guardada con los ajustes integrados.

M27, la Nebulosa Dumbbell desde Meco y Yebes. Julio 2015

Fundador y coordinador de AstroAfición. Desde 2009 me dedico de forma activa a la astronomía, impartiendo todo tipo de cursos y talleres.

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Actividades Astrofotografía

Iniciación a la AstroFotografía, 12 diciembre Madrid

El próximo 12 de diciembre hemos organizado un curso de iniciación a la astrofotografía en Madrid, 2 horas y media en las que aprenderás todo lo necesario para que tus primeras fotografías astronómicas sean espectaculares, tanto con telescopio como sin él.

Por experiencia sabemos que la astrofotografía puede resultar frustrante y que al principio las técnicas y los conceptos pueden parecer complicados. ¿Cuántas veces habremos sacado imágenes desenfocadas, movidas, oscuras o directamente imposibles de procesar?. Por eso, queremos ayudaros a dar vuestros primeros pasos para que seáis capaces de tomar fotografías astronómicas sorprendentes. Tanto si quieres empezar en la fotografía astronómica, como si ya has tomado tus primeras fotos y quieres mejorarlas, no lo dudes, ¡éste es tu curso!via lactea

Durante el curso analizaremos las distintas técnicas que existen para tomar una buena fotografía astronómica, ya sea con telescopio o simplemente con una cámara réflex, y el equipo necesario para cada una de ellas; veremos diferentes ejemplos y os daremos todos los consejos necesarios para que vuestras fotos resulten impresionantes. Por supuesto, hablaremos de software de apilado y procesado y veremos con un ejemplo práctico los fundamentos básicos para apilar las imágenes y cómo realizar un primer procesado de la imagen (se facilitará el software necesario).

Imagen guardada con los ajustes integrados.

Contenido del curso:

  • Equipo necesario
  • Diferentes técnicas existentes, con y sin telescopio
  • Cómo enfocar sin luz
  • Puesta en estación precisa (método de la deriva)
  • Introducción al apilado y procesado de imágenes con software libre

¿Cuándo?
Viernes 12 de diciembre de 17:30 a 20:00 en el Aula de Formación de Óptica Roma (plaza de Manuel Becerra, 18 4ªplanta. Madrid)
Precio: 22€/pers

¡Apúntate ya! Confirma tu reserva pinchando en este enlace

AstroAfición organiza cursos de astronomía y observaciones con telescopios en Madrid y alrededores.

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Actividades Astrofotografía Efemérides Noticias

Noches de Perseidas 2013

Los medios de comunicación se llenan de noticias de astronomía, todo el mundo ha oído hablar estos días de la famosa lluvia de estrellas de las Perseidas. En la radio, en la tele o en internet seguro que hemos visto noticias y alguna foto de las estrellas fugaces. En AstroAfición hemos tenido un fin de semana lleno de trabajo con observaciones diarias para observar las Perseidas, en las que también aprovechamos para ver la Luna, Saturno y diversos cúmulos, nebulosas y galaxias a través de nuestros telescopios. Decenas de personas han disfrutado de una noche de astronomía viendo fugaces y descubriendo los secretos del universo a través del telescopio. Ah, ¡sin olvidarnos de los auténticos meteoritos que hemos llevado a las observaciones y que la gente ha podido ver y tocar!

Los cielos despejados de este fin de semana y la escasa presencia de la Luna creciente han ayudado a observar un mayor número de estrellas fugaces y algunos bólidos (meteoros con un brillo superior al de Venus), convirtiendo estas noches al aire libre en un auténtico espectáculo para nuestros ojos. Además, durante estos días hemos tomado algunas fotos de las observaciones y hemos tenido suerte de pillar algunos meteoros con la cámara. No han sido muchas pero queremos mostrarlas para quienes no hayan tenido ocasión de ver aún esta lluvia de estrellas.

Hoy, 12 de agosto es el máximo de la lluvia. Si todavía no la has visto no olvides consultar nuestra guía de observación de las Perseidas 2013. Y si quieres fotografiarlas como nosotros consulta nuestros consejos para fotografiar estrellas fugaces.

Bólidos el viernes 9 de agosto 2013 durante un Tour Estelar en Pioz (Guadalajara)

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Vídeo time lapse durante la observación del 9 de agosto 2013

Más meteoros el domingo 10 de agosto 2013 desde Yebes (Guadalajara)

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Y para terminar os enseñamos unas fotos resumen de toda la noche en la que se puede ver perfectamente el movimiento de las estrellas y de la gente durante las observaciones.

NocheDePerseidas

NocheDePerseidas

Fundador y coordinador de AstroAfición. Desde 2009 me dedico de forma activa a la astronomía, impartiendo todo tipo de cursos y talleres.

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Astrofotografía Consejos Efemérides Tutoriales

Cómo fotografiar estrellas fugaces: las Perseidas 2013

Todos los veranos se produce uno de los fenómenos astronómicos más llamativos que pueden observarse, la lluvia de estrellas de las Perseidas o “Lágrimas de San Lorenzo”. La verdad es que a lo largo del año se producen otras muchas lluvias de estrellas, varias más intensas que ésta pero no cabe duda de que las Perseidas son las más conocidas por coincidir con el verano (al menos en el hemisferio norte), cuando además mucha gente está disfrutando de las vacaciones.

En este artículo os contamos cómo observarlas pero ahora vamos a centrarnos en cómo podemos fotografiarlas. La técnica es bastante sencilla pero vamos a dar unos sencillos consejos para que podáis obtener los mejores resultados.

Perseida

Perseidas. Bólido 12/08/2012. Roberto Bravo

¿Cuándo?

Las mejores noches para ver y fotografiar un mayor número de estrellas fugaces serán las noches del 11 al 12 (domingo) y del 12 al 13 (lunes) de agosto. Pero también puedes aprovechar las noches del viernes y el sábado anterior, puesto que los días anteriores y posteriores al máximo también se podrán ver un gran número de meteoros.

Materiales necesarios

camaracanon

La cámara: en primer lugar necesitaremos una cámara, evidentemente. Si es réflex, mucho mejor, pero si tenemos una compacta con modo manual que nos permita exposiciones de varios segundos también podremos sacar buenos resultados.

El objetivo: necesitaremos un objetivo de focal corta (15-20mm), un gran angular o incluso un ojo de pez nos permitirán capturar un mayor trozo de cielo y, por tanto, podremos captar más estrellas fugaces. Además, cuanto más luminoso sea el objetivo, mejor (por luminoso se entiende que tenga una apertura mayor, es decir, un número f más bajo. Mejor un f2,8 que un f4).

El trípode: es una pieza imprescindible para este tipo de fotos. Necesitaremos un trípode robusto y sólido para que las fotos no salgan movidas.

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Cable disparador: esta pieza nos permitirá disparar las fotos sin tener que tocar la cámara y, por tanto, sin que transmitamos las vibraciones a la cámara que se traducirían en fotos movidas. Los disparadores son útiles y muy baratos, así que si no tienes uno, es un buen momento para comprarlo. Incluso recomendamos el uso de un intervalómetro, un disparador más completo que nos permitirá programar tantas tomas como queramos y del tiempo de exposición que queramos. Son algo más caros (unos 30€ en los chinos) pero de verdad que vale la pena.

Batería de repuesto: estaremos tomando fotos varias horas y es probable que se agote la batería de la cámara. No estaría de más que tuviéramos otra de repuesto a mano.

Silla o tumbona: si queremos estar cómodos mientras la cámara hace su trabajo, no olvides una silla o una tumbona.

La técnica

Antes de nada, dispara en RAW. A diferencia del .jpg, este formato de archivo nos guardará las imágenes sin comprimir y con su máxima resolución para que luego podamos pasarlas por Photoshop sin perder calidad. Monta la cámara sobre el trípode, coloca el objetivo que hayas escogido y coloca el enfoque en infinito (por la noche la cámara no es capaz de enfocar sola por lo que deberás enfocar en modo manual y hacer varias pruebas hasta dejar el foco fino). Conecta el disparador y programa la cámara con la apertura máxima que nos permita el objetivo o, como mucho, un par de pasos menos del máximo (f5,6 como muchísisisimo); pon un ISO alto para poder capturar las estrellas más débiles pero sin que el nivel de ruido sea excesivo (ISO800 debería estar bien en la mayoría de las cámaras, aunque puedes subirlo un poco si tienes una buena cámara). Programa tantas fotos como puedas con tu intervalómetro recién comprado (el portátil también vale pero es cargar con más cacharros…) y dispara tomas de entre 20 y 40 segundos. Ah, y lo más seguidas que puedas, ¡no vaya a ser que la fugaz pase justo entre toma y toma!

¿Hacia dónde apunto?

Las estrellas fugaces pasarán por todas partes del cielo y lo más probable es que pasen por donde no estás apuntando. Es un hecho al que hay que enfrentarse. Aún así, notarás que la mayoría de las fugaces provienen de la constelación de Perseo (de ahí el nombre de Perseidas, ¡qué esperabas!), que se encontrará cerca del horizonte noreste a primera hora de la noche. Lo ideal es apuntar cerca de Perseo, pero no justo a su centro. Apunta algo más arriba, algo más hacia el norte o algo más hacia el sur pero, si no quieres frustrarte mi consejo es que elijas una posición y no la cambies en mucho rato o empezarán a pasar las fugaces por donde justo acabas de dejar de apuntar.

Por último, elige si quieres que en tu foto aparezca sólo el cielo o si también quieres que salga el horizonte. Si te decides por ésta última opción procura tener un horizonte bonito y sin focos, con algún árbol, puente o incluso un observatorio astronómico. ¿Un observatorio? Sí, vente a nuestra observación de las Perseidas en el Observatorio de Yebes y práctica con nosotros bajo la antena de 40m del Observatorio. Llevaremos unos auténticos meteoritos, observaremos el cielo con nuestros telescopios y tomaremos fotos de las fugaces.

Fundador y coordinador de AstroAfición. Desde 2009 me dedico de forma activa a la astronomía, impartiendo todo tipo de cursos y talleres.

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Actividades Astrofotografía

Curso de Iniciación a la Astrofotografía. 6 julio 2013

¿Quieres aprender a sacar tus primeras fotografías astronómicas? ¿Ya has hecho tus primeras fotos y quieres mejorar tu técnica? 
 

El próximo 6 de julio de 2013 realizaremos un Curso de Iniciación a la AstroFotografía en Madrid con una parte teórica en aula (2,5h), en la que aprenderemos todo lo necesario para tomar una buena fotografía, las diferentes técnicas existentes y cómo realizar un buen procesado y una parte práctica en el campo (3,5h) en la que practicaremos lo aprendido y tomaremos algunas fotografías con diferentes técnicas que posteriormente os enviaremos.

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Contenido parte teórica:

Tema 1: Introducción y conceptos

  • Conceptos básicos de astronomía: magnitud y tamaño aparente, seeing y transparencia, etc.
  • Conceptos básicos de fotografía (focal, diafragma, ISO…). Y otros conceptos como el bloqueo del espejo, el RAW, filtro IR…
  • Diferentes tomas: lights, darks, bias/offsets y flats
  • Conceptos básicos del telescopio: tipos de telescopios y aberraciones, puesta en estación precisa (método de la deriva)

Tema 2: Fotografía sin telescopio

  • Materiales, técnicas y ejemplos
  • Trazas de estrellas y circumpolares
  • Gran campo. Piggyback

Tema 3: Fotografía con telescopio

  • Materiales, técnicas y ejemplos
  • Proyección de ocular y digiscoping. Ventajas y desventajas
  • Foco primario: materiales necesarios, enfoque (máscaras), técnicas, introducción al autoguiado
  • Software de captura

Tema 4: Introducción al procesado

  • Software de apilado y procesado
  • Ejemplo práctico de procesado con Deep Sky Stacker y PixInsight LE

Contenido parte práctica:

  • Montaje y puesta en estación del telescopio
  • Diferentes adaptadores y técnicas
  • Ejemplos prácticos de obtención de fotografías circumpolar, gran campo y foco primario. Con nuestras cámaras tomaremos diferentes fotografías para que comprobéis las diferencias entre los diferentes métodos. Las imágenes os las enviaremos por mail, procesadas y sin procesar para que podáis practicar por vosotros mismos.

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Programa. Sábado 6 de julio de 2013:

¡Atención! Curso finalizado. Consulta próximas fechas en nuestro calendario de actividades 

 La parte teórica (2,5h) será en el Aula de Formación de Óptica Roma -plaza de Manuel Becerra, 18 4ªplanta- de 10.30h a 13h.

La parte práctica (3,5h) la daremos en el campo a las afueras de Madrid (lugar por determinar. Imprescindible coche propio). Comenzaremos a las 21:00h con el montaje del telescopio y la preparación de las distintas fotografías. Os ayudaremos a los que lo necesitéis con vuestros equipos y vuestras cámaras y practicaremos los diferentes métodos de obtención de imágenes y los conceptos vistos durante la teoría. La actividad terminará sobre las 00.30h.

Puedes ver fotos de cursos anteriores en nuestra web consultar algunas opiniones de nuestros clientes.

Precio. Condiciones y Reservas.

Adultos: 49€/pers

Reserva ya tu entrada a través de nuestra tienda online o por transferencia bancaria enviando previamente un correo electrónico a info@astroaficion.com. No olvides indicarnos el nombre y apellidos de todos los asistentes, así como un teléfono de contacto.

Se establece un mínimo de 8 personas y un máximo de 15. En caso de no superar el mínimo, AstroAfición se reserva el derecho de cancelar la actividad, devolviendo el importe íntegro de las reservas realizadas.

En caso de que las condiciones meteorológicas impidan por completo la realización de la parte práctica actividad está se pospondrá al domingo. Si tampoco fuera posible se buscará otra fecha. En caso de no poder asistir se dará la opción de acudir al próximo sin recargo alguno.

En caso de cancelación por parte del usuario se atenderán a los siguientes supuestos:

  • Hasta 5 días naturales antes de la fecha de realización. Se devolverá el 100% de la señal
  • Menos de 5 días. No se devolverá el importe de la señal
Fundador y coordinador de AstroAfición. Desde 2009 me dedico de forma activa a la astronomía, impartiendo todo tipo de cursos y talleres.

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Astrofotografía Curiosidades Efemérides

El día que vi mi primera Aurora Boreal

Si hace dos años presenciamos uno de los mayores espectáculos astronómicos del mundo, un eclipse total de Sol (y encima desde la mágica Isla de Pascua), este año teníamos que tachar de la lista otra de esas cosas que todo el mundo debería observar alguna vez en la vida, la aurora boreal. Y para ello viajamos 6 días a Finlandia, 3 de los cuales los pasamos en la Laponia, desde donde podríamos observar las maravillosas luces del norte.

El primer día viajamos de Madrid a Rovaniemi, una pequeña ciudad en plena linea del Círculo Polar. Rovaniemi es famosa por ser el lugar de residencia de Papá Noel, a quien visitaríamos al día siguiente. Pero yo andaba pendiente de otros temas más que del simpático gordito de rojo, así que vamos a lo que nos interesa. Dos días antes, aún estando en Madrid, se produjo una potente CME geoefectiva (una Eyección de Masa Coronal, es decir, una fuerte racha de partículas cargadas procedentes del Sol se dirigían hacia la Tierra y se esperaba que llegaran justo en nuestro primer día de viaje, que con casi total seguridad produciría auroras boreales en latitudes elevadas. Estas previsiones son bastante fiables pero es algo más difícil preveer su intensidad. Así pues, la primera noche oteamos el cielo en busca de las primeras luces del norte. Pero estábamos en la ciudad -una no muy grande, pero ciudad a fin de cuentas- por lo que las luces nos impedían ver poco más que unas docenas de estrellas. Cansados por el viaje y con las expectativas puestas en los próximos días, donde estaríamos más al norte, nos fuimos a dormir. Fue una lástima no haber salido en su busca porque al día siguiente pudimos comprobar en internet que hubo fuertes auroras boreales esa noche y no sólo eso, sino que además se hablaba de la que podía haber sido la aurora más intensa de todo el año. Bueno, no desanimarse. Si anoche hubo auroras, seguro que las próximas noches también.

Después de un día de turismo llegamos al que sería nuestro alojamiento durante las próximas tres noches, el hotel kakslauttanen. Las primeras dos noches las pasaríamos en una cabaña de madera (la de la foto) y la última noche en un iglú de cristal, preparado específicamente para ver las auroras desde la comodidad de la cama. Todo esto sería ideal si no hubiera estado nublado durante toooodo el día. Así que ya de noche y al calorcito de la chimenea no hacíamos más que mirar por la ventana buscando cualquier claro. Sabíamos que las auroras estaban ahí, tenían que estar, pero las nubes cubrían todo por completo. Algo frustrados nos fuimos a la cama, no sin levantarnos repetidas veces durante la noche para echar un ojo por la ventana. Pero nada, no hubo suerte y no vimos ni una estrellita.

A la mañana siguiente disfrutamos de un curioso día de turismo por la Laponia con un paseo en trineo de renos y visitamos el pueblo más cercano con las nubes que nos acompañaron durante todo el día. Sin embargo, las previsiones para la noche era de nubes y claros y era nuestra mejor oportunidad porque las previsiones del día siguiente eran horrorosas. Ya por la noche (digo noche pero serían las 6 de la tarde) salí, cámara en mano, en busca de alguna tenue luz entre las abundantes nubes que cruzaban rápidamente el cielo. Mis ojos no alcanzaban a ver más que nubes y tiraba fotos a cada claro que aparecía por si se intuyera alguna luz verdosa entre las nubes. En esa primera incursión no hubo suerte y todo cuanto vi fueron nubes, más nubes y alguna estrella. Pero se volvió a cubrir por completo así que, nervioso y frustrado, regresé a la cabaña para entrar en calor gracias a la sauna. ¡Qué gustazo!

las nubes parecían verdosas

Ya en pijama, salíamos a mirar por si despejara pero no tenía buena pinta. De vez en cuando cogía la cámara y tomaba alguna foto de pocos segundos a escasos metros de la cabaña. Foto por aquí, foto para allá… “corre, corre, termina ya esa toma y vuelve dentro que estás en pijama a -6º” -me decía mi cuerpo mientras mi cabeza pensaba “espero que esos aullidos sean de huskys y no de lobos“. Y volvía dentro a revisar las fotos. “¡Coño, si parece que las nubes se ven algo verdosas!” Se las enseñaba a los demás pero no estaba nada claro, ¿ese verdor era causado por las auroras o era el reflejo de los farolillos? ¿Sería así de verdad o nos estábamos sugestionando a nosotros mismos? uufff… ¡qué nervios!

Con la duda en la cabeza, me vestí algo más y salí a dar una vuelta con la cámara a ver si averiguaba qué eran esos tonos verdosos de las fotos. Me aleje unos metros y pasé un rato disparando hacia distintas zonas del cielo. Nada. Se estaba despejando pero sólo se veían estrellas, muchas estrellas. Mis ojos no veían nada más pero la cámara, que estaba trabajando sin problema a iso’s forzados y temperaturas bajo cero, llegando a capturar detalles que mis ojos no percibían, tampoco conseguía captar las ansiadas luces del norte. Tras unos minutos se volvió a cubrir casi por completo y regresé dentro. Revisé las fotos detenidamente pero no había rastro de nada verdoso por ninguna parte. No hubo suerte en esta segunda incursión. ¿Dónde estaban las auroras que días atrás habían lucido intensamente en el cielo?

Júpiter y las Pléyades, pero sin rastro de auroras

Cada vez más nervioso y más frustrado pero sin perder la esperanza, continuaba mirando a ratos por la ventana. Ya era algo tarde y los demás comenzaban a recoger para irse a acostar. No. Todavía no. Miré por la ventana y volvía a estar despejado. Me puse los pantalones, el polar y el abrigo encima del pijama, los calcetines, las botas y salí una tercera y última vez. Me alejé unos metros, esperé a que mis ojos se aclimataran a la oscuridad y miré hacia todas partes en busca de la aurora. Comencé a tomar fotos de distintas zonas del cielo pero no se intuía nada. “Si esta noche son más débiles, lo más probable es que estén hacia el norte” -pensé. Y disparé lo que sería la última foto hacia el horizonte norte. Treinta segundos de espera y la pantalla de la cámara mostró el resultado. “Ahí sí, ¡ahí sí hay algo verde!” Busqué un horizonte más despejado de árboles y… sí, se veía una tenue nube verdosa sobre los árboles. Volví a disparar la cámara y…

Primera aurora en el horizonte

Sí, eso sí. ¡AURORAAAS! Los nervios se me dispararon y subí corriendo la cuesta que me separaba de la carretera. Desde ahí sí había una vista espectacular. Una luz verdosa asomaba entre la hilera de árboles. Estaban muy al norte pero se veían, estaban ahí. Parecían surgir pequeñas nubes de entre los árboles, expandiéndose tímidamente en el cielo, algunas hacia el este y otras hacia el oeste. Poco a poco fueron creciendo en intensidad y de pronto apareció una nubecilla más intensa, pequeña, circular y de un tono claramente verdoso que comenzó a moverse como si de un baile celestial se tratara. Avanzaba sinuosamente hacia el oeste, danzando y dejando retratado en el sensor de la cámara su caprichoso movimiento en forma de “s”. ¡Qué espectáculo! Comencé a saltar, a gritar de emoción. ¡Estaba viendo auroras boreales! Con los nervios se nos había olvidado hasta el frío, que ya debía rondar los 10º bajo cero. Traté de llamar a los demás que justo en ese momento estaban saliendo de la cabaña. Subieron y nos acompañaron a mi padre y a mi, que ya llevábamos unos minutos disfrutando del espectáculo. Cada vez eran más intensas y cubrían mayor parte del cielo, ocultando a su paso las estrellas y la vía láctea. “Clac, clac” – la cámara no paraba de tomar fotografías. Durante cerca de una hora estuvieron deleitándonos con sus formas y sus baile. Algunas parecían tener cierto color rojizo casi imperceptible para nuestros ojos pero que a la cámara no se le escapaba ningún detalle.

La tan ansiada aurora boreal

Aurora boreal

Ya eran más de las 12 de la noche y la aurora casi había desaparecido por completo. Con el frío ya en los huesos y con la tarjeta de memoria llena de fotos, regresamos a la cabaña. Me acosté con una sensación indescriptible, mezcla de nervios y tranquilidad, de emoción y serenidad. Tan a gusto estaba que no me desperté hasta bien entrada la noche para comprobar una última vez si “borealis” había vuelto; pero el cielo se había vuelto a cubrir por completo.

Al día siguiente nos trasladamos a los iglús de cristal, desde donde sería mucho más fácil ver las auroras sin tener que salir en pijama a echar un vistazo. No parecía mejorar, las nubes cubrían todo el cielo. Pero, aunque seguía nublado, la frustración había desaparecido casi por completo. Lo habíamos conseguido, habíamos contemplado la aurora boreal. Esa noche dormimos con un ojo puesto en el cielo, despertándonos alternativamente cada pocas horas para ver si despejaba pero no hubo más suerte. A la mañana siguiente, recogimos, dimos un último paseo por la zona y comenzamos el camino de vuelta, con una breve parada en Helsinki para conocer la capital.

Desde el iglú de cristal

Es muy difícil relatar con palabras las sensaciones y las imágenes. Fue un momento único que he querido compartir con vosotros, sabiendo que, al igual que me pasó con el eclipse, que tengo grabado a fuego en la retina, estoy seguro de que siempre recordaré mi primera aurora boreal.

Fundador y coordinador de AstroAfición. Desde 2009 me dedico de forma activa a la astronomía, impartiendo todo tipo de cursos y talleres.

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