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¿Cuantos aumentos tiene un telescopio?

cuántos aumentos tiene un telescopio

La mala elección del telescopio puede suponer perder la ilusión por la afición

En ocasiones vemos en las grandes superficies comerciales pequeños telescopios en oferta que prometen 500 o 600 aumentos por precios ridículos. Un vistazo superficial a la calidad de los materiales nos hará desconfiar inmediatamente de las posibilidades del equipo a la hora de conseguir tal capacidad óptica pero a la hora de comprar un telescopio ¿Sabemos realmente lo que son los aumentos y la importancia que tienen?

¿Qué son los aumentos?

En primer lugar, cuando decimos que un telescopio tiene 100 aumentos no significa que veamos 100 veces más grande la imagen a través de él. Es un error muy frecuente, incluso entre aficionados a la astronomía.

Los aumentos indican la proporción de la distancia que reducimos al mirar a través del telescopio. Así, mirar por un telescopio de 100 aumentos es como mirar el objeto 100 veces más cerca de él.

¿Cómo se calculan los aumentos del telescopio?

Los aumentos del telescopio se calculan de forma muy sencilla si dividimos la distancia focal del telescopio entre la distancia focal del ocular. Así un telescopio tendrá diferentes aumentos en función del ocular que pongamos y un ocular ofrecerá diferentes aumentos en según que telescopio.

Una Barlow Antares X5

Una Barlow Antares X5

Por ejemplo. Imaginemos que tenemos un telescopio Newton de 750mm de focal y le ponemos un ocular de 12mm. Los aumentos que ofrecería este conjunto sería 750/12= 62,5 . Es decir, que si observamos la Luna (que está a unos 384.000 km de nosotros) con este telescopio y este ocular la veríamos como si estuviéramos a “solo” 6.144 km de ella.

Debemos tener en cuenta que el uso de lentes Barlow pueden multiplicar los aumentos en diversos factores según las características de ésta. Normalmente las Barlow multiplican x2 los aumentos pero hay Barlows x2,5 x3 etc…

¡Hasta el infinito y más allá!

Pero ¿Cuál es el límite? ¿Cuantos aumentos como máximo puedo conseguir? Bien, el límite lo impone la propia óptica del telescopio (y en muy alto grado el diámetro del objetivo) y las condiciones atmosféricas. Hay un momento en que al conseguir más aumentos perdemos nitidez en la imagen, se pierden detalles y es muy difícil encontrar el foco. El límite dependerá mucho de la estabilidad atmosférica pero hay una formula comúnmente aceptada para calcular los máximos aumentos teóricos de un telescopio que consiste en multiplicar el diámetro de apertura del telescopio en milímetros por 2 ( algunas personas opinan que si el telescopio es de baja calidad esa cifra sería de 1,6 y si es de muy buena calidad de 2,3). Así en nuestro ejemplo, el telescopio Newton 150/750 tendría unos aumentos máximos teóricos de 150×2= 300 ( que conseguiríamos aproximadamente con un ocular de 2,5mm). No obstante conviene no arriesgar en demasía ya que estamos hablando de aumentos máximos teóricos. En la práctica estos aumentos podrían no llegar a ser posibles así que antes de comprar un ocular es recomendable probar una pieza similar de algún compañero de afición.

Simulador de telescopios

Por lo tanto, a la hora de decantarnos por un telescopio más importante que fijarnos en los aumentos que nos prometan es necesario fijarnos en la apertura del objetivo y en la distancia focal, con estas sencillas fórmulas podremos hacernos una idea de la “potencia” del telescopio.

En esta página encontraréis un simulador donde comparar la imagen que se puede obtener en función de las características del telescopio y del ocular.

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Roberto Ferrero es monitor y socio fundador de AstroAfición

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Tipos de Monturas para un telescopio

Ya hemos visto los tipos de telescopios que podemos encontrar en el mercado. A continuación veremos qué tipos de monturas existen y cuales son sus principales características, sus ventajas y sus inconvenientes.

La montura de un telescopio es la parte mecánica que une el trípode al telescopio. Dicho así, parece que es una simple pieza mecánica sin demasiada utilidad, pero pensar esto es uno de los errores más comunes entre aquellas personas que se adentran en el mundo de la astronomía. La montura sostiene al telescopio y nos permite realizar un seguimiento de los objetos observados compensando el movimiento de rotación de la Tierra. Por tanto la montura es importante no sólo para que sujete al tubo óptico sino también para que lo pueda mover de forma suave y precisa. En observación astronómica (y mucho más en astrofotografía) es tremendamente importante que el telescopio se mantenga firme y no tiemble, porque cualquier vibración -por pequeña que sea- dificultaría nuestra obsevación, haciendo que estemos incómodos a la hora de observar o incluso que no lleguemos apreciar los detalles y sólo veamos un borrón. Esto convierte a la montura en una de las piezas más importantes de nuestro telescopio y hace que sea muy recomendable invertir gran parte de nuestro presupuesto en una buena montura.

Existen varios tipos de monturas, algunas muy simples e intuitivas y otras mas complejas. Debemos distinguir entre dos tipos fundamentales:

1.1. Monturas altacimutales

Es la montura más simple y, por tanto, la más intuitiva. Realiza movimientos horizontales y verticales (acimut y altura respectivamente). El plano horizontal se divide en grados desde 0º para el Norte hasta 360º para completar una vuelta (el ángulo de giro se mide en sentido horario) y la altura se mide en grados entre 0º para un horizonte despejado hasta 90º en el cenit. Es un diseño sencillo y ligero que suele usarse para telescopios pequeños y telescopios terrestres. Un trípode fotográfico convencional también entraría en esta categoría.

Telescopio refractor con montura altacimutal

El principal inconveniente de este tipo de monturas es que para compensar el movimiento aparente de las estrellas será necesario mover ambos ejes. Recordemos que las estrellas recorren trayectorias circulares en la bóveda celeste y, con este tipo de monturas, necesitaremos hacer movimientos horizontales y verticales para compensar ese desplazamiento. Resulta evidente que realizar estas correcciones dificulta la observación y descarta casi por completo la posibilidad de realizar astrofotografía de larga exposición.

Existen algunas variaciones de este diseño:Tipo de monturas Dobson

– Monturas tipo Dobson

No requieren de trípode sino que se montan directamente sobre una plataforma que permite los desplazaminetos en horizontal y vertical. Están destinadas a grandes Newton -telescopios reflectores-. Su manejo es muy sencillo y permiten comprar un gran telescopio sin un desembolso elevado.

– Monobrazo y de horquilla

Existen monturas altacimutales que sujetan el tubo desde un lateral a través de uno o dos brazos, son las conocidas monturas monobrazo o de horquilla (ver foto). Es un diseño que se utiliza para tubos pequeños (pequeños refractores y telescopios cassegrain) y casi siempre incorporan un sistema GoTo del que hablaremos a continuación.Tipo de montura Horquilla Este tipo de monturas son realmente cómodas pero tienen dos inconvenientes fundamentales. El primero es que, aunque estén motorizadas, no sirven para astrofotografía, puesto que no son monturas ecuatoriales. Sin embargo, se pueden comprar o fabricar plataformas ecuatoriales para transformar la montura en un sistema ecuatorial y poder hacer fotografías de larga exposición. Lo malo es que estas plataformas son tremendamente caras y resulta muy complicado realizar una correcta puesta en estación. El segundo inconveniente es que no suelen ser tan estables como deberían -en especial las monobrazo- y les afecta mucho las rachas de viento y los pequeños golpes y movimientos accidentales. Obviamente, existen monturas mejores y peores, más grandes y más pequeñas, pero lo habitual es que las monobrazo pequen de poca estabilidad.

1.2. Monturas ecuatoriales

Es el diseño más usado por los aficionados a la astronomía. En este tipo de montura uno de sus ejes -el eje de Ascensión Recta, AR- se dispone paralelo al eje de rotación de la Tierra, por lo que podremos compensar el movimiento de rotación de nuestro planeta moviendo el telescopio sólo en un eje -el eje de Declinación, DEC-. Después veremos que este movimiento puede realizarse de forma manual o motorizada. En la siguiente fotografía podemos ver los dos ejes de una montura ecuatorial.

Tipo de monturas ecuatorialesMontura ecuatorial. Vía: Marduk Astronomía

Este tipo de monturas resulta más complicada para los principiantes, ya que no es tan intuitiva como las altacimutales, pero en muy poco tiempo conseguiremos usarla sin problema. Como ya hemos dicho, invertir en una buena montura es lo más recomendable y, invertir en una buena montura ecuatorial nos asegurará unas buenas y cómodas observaciones.

Los principales inconvenientes de este tipo de monturas son, en primer lugar, su elevado precio y su gran peso -necesitan contrapesos para equilibrarlas-. En segundo lugar y lo que más suele asustar a los principiantes es su manejo. Como ya hemos dicho, sus movimientos no son intuitivos y, además, para su correcto funcionamiento requieren de un buen contrapesado y una correcta puesta en estación. El contrapesado y la puesta en estación son tareas metódicas que, al principio, parecen muy complejas pero que, en realidad, son muy sencillas en cuanto las realizamos unas cuantas veces. Estos temas los trataremos en detalle y de forma gráfica en próximas entradas.

Una vez clasificadas en estos dos grandes grupos debemos distinguir, atendiendo a su funcionamiento, entre monturas manuales, motorizadas y computerizadas (GoTo):

2.1. Monturas manuales

Los movimientos se realizan de manera manual a través de unos mandos de movimiento fino. Si se trata de monturas altacimutales necesitaremos mover ambos ejes para compensar el movimiento de rotación de la Tierra, y si son monturas ecuatoriales nos bastará con mover un único eje. Son las más baratas y sencillas, una buena opción para empezar a la que más tarde podremos motorizar.

Tipos de monturas manualesMontura ecuatorial manual con mandos de movimiento fino

2.2. Monturas motorizadas

Los movimientos se realizan a través de motores. Por lo general, suelen ser monturas ecuatoriales y pueden estar motorizadas en uno o en dos ejes. Con motorizar el eje de AR podremos realizar un seguimiento de los objetos celestes bastante correcto y de forma automática, aunque los movimientos para localizar objetos los tendremos que hacer manualmente.

2.3. Monturas computerizadas (sistemas GoTo, GPS, etc)

Para que nos entendamos, son monturas motorizadas pero que, además, nos llevan hasta lo que queremos observar. Se trata de un sistema automatizado que es capaz de orientar la montura hacia el objeto que le digamos. Para ello, previamente debemos haber puesto la montura en estación y haber establecido nuestras coordenadas, fecha, hora y realizar un ajuste de su desviación recentrando una, dos o tres estrellas de calibración. Es una montura muy cómoda, que nos permitirá observar gran cantidad de objetos y de una forma muy rápida y fácil. Pero esto no quiere decir que sean fáciles de usar para los que se sumergen en este mundo. Necesitaremos unos conocimientos básicos de astronomía para poder calibrarlas y sacarles partido o, de lo contrario, tendremos una montura que no sabremos usar y que nos frustrará.

tipos de monturas gotoHEQ5 Pro con GoTo

Por otro lado, exiten unas monturas que tienen unos sistemas de localización electrónica (que podríamos denominar computerizadas) pero que no realizan los movimientos de forma automáticas , sino que tienes que ser tú el que oriente el telescopio siguiendo las indicaciones que ofrecen (por lo que no es un GoTo como tal). Estos sistemas son muy empleados para telescopios dobson -como el sistema Intelliscope de Orion-, aunque también son válidos para el resto de telescopios. Se pueden encontrar de forma comercial o se los puede fabricar uno mismo de manera relativamente sencilla con un acelerómetro, un nivel de precisión y una escala en azimut.

tipo de montura dobson computerizada GoTo

Dobson con sistema Intelliscope de Orion

Otras características a tener en cuenta:

– Capacidad de carga: La capacidad de carga de cada montura la determina el fabricante e indica el peso que puede soportar la montura. Como ya hemos dicho, es aconsejable invertir una gran parte de nuestro presupuesto en una buena montura, no sólo en prestaciones sino en capacidad de carga, y debemos de tener en cuenta que el peso que va a soportar la montura no es sólo el del tubo óptico sino también el de los accesorios (buscador, oculares pesados y otros accesorios pueden suponer varios kilos extra). Las monturas que vienen con los telescopios de iniciación están al límite de su capacidad y eso se traduce en vibraciones, movimientos poco suaves, etc.

– Peso y transporte: Existen monturas muy pesadas que no resultan fáciles de montar y transportar. En general, en la gama media de monturas, cuanto mayor capacidad de carga, más pesa la montura. Así pues, nos encontramos con que una EQ3-2, que soporta en torno a 5-6kg, pesa unos 5kg; y una HEQ5, que soporta unos 12-15kg, pesa cerca de 14kg. Esto puede ser un inconveniente para ciertas personas y debemos de tenerlo en cuenta a la hora de decidirnos por una montura.

– Conexión PC/conexión autoguiado: Dependiendo del uso que le vayamos a dar la montura (fotográfico u observación visual), tendremos que tener en cuenta las conexiones de las que dispone la montura. Los modelos más modernos llevan incorporado un puerto ST4 para autoguiado pero los modelos antiguos no suelen llevarlo. Este puerto ST4 es empleado para comunicarle a la monturas las correcciones que debe efectuar durante la toma de fotografías de larga exposición, pero hay otras formas.

– Buscador de la Polar: Algunas monturas ecuatoriales incorporan un buscador de la Polar. Este buscador resulta muy útil a la hora de poner en estación una montura ecuatorial, ya que lleva un tiene un dibujo que nos ayudará a encontrar el Polo Norte Celeste de forma muy rápida y bastante precisa.

– Latitud: ¡ojo! No todas las monturas ecuatoriales sirven para todas las latitudes. En algunas monturas los contrapesos golpean contra la pata Norte si bajamos de unos 25º de latitud (ya sea norte o sur). Si nos encontramos muy cerca del ecuador tendremos que tener muy presente este dato y buscar monturas que podamos usar desde nuestra latitud.

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Fundador y coordinador de AstroAfición. Desde 2009 me dedico de forma activa a la astronomía, impartiendo todo tipo de cursos y talleres.

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Tipos de Telescopios

El telescopio -para observación astronómica- es un instrumento óptico que existe desde el siglo XVII. Galileo fue el primero -aunque existen dudas razonables al respecto- en observar el firmamento con un telescopio y registrar sus observaciones por escrito. Poseía un sencillo refractor de 30mm y una calidad óptica muy pobre con el que pudo observar los cuatro satélites visibles de Júpiter -hoy conocidos como Satélites Galileanos en su honor-. También observó los cráteres de la Luna y las manchas solares (sin emplear la protección adecuada, por lo que poco a poco fue perdiendo visión hasta que, al final de su vida, se quedó ciego). Un instrumento tan sencillo como el suyo le dió muchísimas satisfacciones y pudo hacer grandes descubrimientos con él. Si eres de los muchos que tienen un telescopio abandonado en el trastero, no te desanimes y piensa que Galileo realizó grandes observaciones con un telescopio mucho peor que cualquiera que pueda existir en la actualidad. En cambio, si eres de los que están pensando en comprar un telescopio, vamos a intentar explicar las características de cada tipo de telescopio y darte algunos consejos sobre su uso.

partes de un telescopio En este esquema podemos ver las partes fundamentales de un telescopio. Se trata de un telescopio reflector sobre montura ecuatorial.

Antes de explicar los tipos de telescopios más comunes, debemos conocer las principales caracterísiticas que definen un telescopio y en las que hemos de fijarnos a la hora de buscar uno.

Diámetro o apertura. Es el tamaño del objetivo, ya sean lentes o espejos. Este es un dato fundamental ya que determina la cantidad de luz que capta el telescopio, así como el poder de resolución y el número máximo de aumentos que podremos obtener. Un telescopio con más apertura captará más luz y podremos observar detalles más sutiles u objetos más débiles. Normalmente viene dado en milímetros y se expresa como D= — mm, aunque es posible que en muchas ocasiones lo encontremos expresado en pulgadas con el símbolo ”. Por ello necesitaremos saber la conversión entre pulgadas y milímetros, que es aproximadamente de 1”=2,56cm=25,6mm, pero según vaya pasando el tiempo asociaremos los datos automáticamente y sabremos de forma instantánea que un 6” es un 150mm.

Distancia focal. Es la distancia que recorre la luz desde el objetivo hasta el ocular. Este parámetro está relacionado con el tamaño del telescopio ya que en el caso de los refractores esta distancia coincide prácticamente con la longitud del tubo, pero no ocurre lo mismo en otro tipo de telescopios. La distancia focal (o longitud focal) determina el número de aumentos que podemos obtener con cada ocular, pero ya veremos las fórmulas básicas en próximas entradas. Se expresa como F= — mm

Relación focal. Se denomina relación focal al cociente entre la distancia focal y el diámetro (D/F). Se expresa como f= D/F = — (adimensional, sin unidades). Muchas veces encontraremos con que sólo conocemos el diámetro y la relación focal del telescopio (ej. un newton de 150mm a f5) y tendremos que hallar su longitud focal (en nuestro ejemplo, F=D*f=150*5= 750mm).

Una vez que conocemos los parámetros básicos, vamos a estudiar los tipos de telescopios más comunes que podemos encontrar en el mercado.

relación focal telescopioEsquema óptico de los tres tipos de telescopios que vamos a tratar: Refractor, Reflector y Catadióptrico (traducido al inglés como Compound)

Refractor: es el modelo de telescopio más antiguo y por ello el más conocido. En ocasiones también se denomina telescopio galileano. Está compuesto por un conjunto de lentes que captan la luz y la concentran en el foco, donde colocaremos el ocular. Existen distintas configuraciones ópticas para este conjunto de lentes -dobletes, tripletes, diseño petzval, etc- y cada una ofrecerá una calidad y una correción de las aberraciones ópticas diferente. El principal defecto de los refractores es su cromatismo, que se traduce en que aparecen un halo rojizo y otro azulado a ambos lados de los objetos más brillantes. Esta aberración óptica es producida por la refracción de la luz en las lentes del telescopio, aunque pueda estar corregida en mayor o menor medida. Según este parámetro los refractores se clasifican en acromáticos, cuando el cromatismo es todavía muy notorio, y apocromáticos, cuando esta aberración es prácticamente inapreciable. A pesar de esta pequeña tara, las lentes tienen una gran calidad óptica y ofrecen imágenes muy nítidas y con estrellas muy puntuales.

Esquema telescopio refractor

Reflector: Está compuesto por un espejo cóncavo situado en el extremo inferior del tubo, que concentra la luz y la dirige hacia un espejo secundario plano de menor tamaño situado en la boca del tubo, que rebota la luz a 45º y la dirige hacia el ocular. Hay que tener en cuenta que una parte del diámetro del objetivo queda tapado por el secundario, por lo que su área útil suele ser entre un 10 y un 20% inferior. Existen varios tipos pero el diseño más utilizado es el sistema Newton. Son más voluminosos que los refractores y su manejo es menos intuitivo, puesto que el ocular está situado cerca de la boca del telescopio. Estos telescopios sufren de coma y otro tipo de aberraciones menos apreciables pero aún así, presentes. Su calidad óptica es, por norma general, inferior a los refractores, aunque en los últimos años se están consiguiendo unas calidades impresionante. A pesar de elo, las estrellas aparecen menos puntuales.

Esquema telescopio reflector

Catadióptricos: Estan formados por lentes y espejos, intentando solventar los defectos que presentan los diseños anteriores. El objetivo es un espejo cóncavo pero en la apertura hay una lente correctora que sostiene un espejo secundario, que dirige la luz hacia un hueco en el centro del espejo principal en el final del tubo. Este diseño hace que la distancia focal de este tipo de telescopios sea muy grande, mientras que el tubo tiene un tamaño muy ajustado. Son tubos cortos y pesados pero fáciles de transportar por su escasa longitud. Su calidad óptica es buena pero no llegan a superar a la de un buen refractor y se quedan a medio camino entre ambos diseños, conviertiéndose en un telescopio todoterreno sin un campo concreto en el que destacar. Existen distintos diseños y configuraciones ópticas: Smicht-Cassegrain, Maksutov-Cassegrain, Ritchey-Chrétien, etc.

Esquema telescopio catadrioptico

Recomendaciones, consejos, ventajas e inconvenientes:

Para iniciarse en astronomía se recomienda una apertura mínima de 70mm para refractores y 130mm para reflectores. En cambio, para catadriópticos no es aconsejable bajar de los 150mm o incluso 200mm, esto hace que no sean tan utilizados como telescopios de iniciación. Estos datos son aperturas mínimas orientativas y siempre que el bolsillo no se resienta lo permita es aconsejable superar estas cifras. Así mismo, no es aconsejable gastar menos de 250€ en un telescopio o será más que probable que acabe en desuso por no satisfacer sus expectativas, aunque siempre hay excepciones. Si no dispone de ese presupuesto, quizá lo mejor sea empezar con unos prismáticos y un planisferio.

Es importante saber que con el mismo presupuesto podremos conseguir un reflector de mayor diámetro que un refractor, ya que los espejos son mucho más sencillos de pulir y sus costes de fabricación son menores que los de las lentes. Por contra, las lentes ofrecen, en general, una calidad mayor. Esto hace que exista un tipo de observación o un tipo de objetos más adecuados para cada tipo de telescopio. De esta forma, los refractores suelen estar destinados a observación planetaria y de estrellas dobles, por tener una mayor calidad óptica, mientras que los reflectores suelen estar destinados a la observación de cielo profundo (nebulosas, galaxias, cúmulos, etc) por tener una apertura mayor. Sin embargo, esto no es determinante -y mucho menos para iniciase en astronomía- ya que todos los telescopios de iniciación son un poco “todoterrenos” y nos servirán para tocar un poco todos los campos de observación. Los catadióptricos son telescopios que no tienen una finalidad muy definida y se encuentran a medio camino entre las ventajas de los refractores y las de los reflectores.

Los telescopios no requieren excesivo mantenimiento pero sí es cierto que hay que tenerlos bien colimados para su correcto funcionamineto. Colimar un telescopio consiste en colocar todos sus elementos ópticos de forma que el haz de luz quede perfectamente alineado y parelaleo al eje óptico. Es un tarea sencilla y mecánica pero que las primeras veces se antoja algo complicada. Los reflectores y catadióptricos hay que colimarlos muy a menudo, mientras que los refractores no. Esta es una caracterísitica importante pero que no debe asustarnos ni decantar nuestra opinión a la hora de comprar un telescopio.

Por último, queda mencionar que cada tipo y cada diseño de telescopio tiene unas aberraciones ópticas determinadas. Éstas pueden estar mejor o peor corregidas pero son comunes a cada tipo de telescopio. Así pues, un reflector sufrirá de coma y aberración esférica mientras que un refractor sufrirá de un mayor o menor cromatismo.

Esto no termina aquí, a la hora de comprar un telescopio hay que tener en cuenta otros muchos facotres como la montura, el peso, el tamaño, el lugar de observación y, por supuesto, el precio. Estos temas y muchos otros los iremos tratando en las próximas entradas.

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Fundador y coordinador de AstroAfición. Desde 2009 me dedico de forma activa a la astronomía, impartiendo todo tipo de cursos y talleres.

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¿Telescopio o prismáticos?

Dar los primeros pasos en Astronomía nunca es fácil. Por eso, desde AstroAfición, vamos a intentar hacértelo más llevadero con nuestros tutoriales y aclarar algunos conceptos desde el principio. Ya hemos visto cómo usar un planisferio, ahora veremos por dónde empezar a observar el cielo: ¿telescopio o prismáticos?

Cuando se despierta en nosotros el gusanillo de la astronomía nos ponemos nerviosos, queremos tenerlo todo claro y tenerlo ya. Nos ponemos a mirar telescopios y nos perdemos entre la gran cantidad de modelos, marcas y diseños. Bien, en otra ocasión ya veremos qué tipos de telescopios existen, pero antes de ello necesitamos saber si lo que queremos es un telescopio o si quizá sea mejor empezar con unos “simples” prismáticos. Los telescopios no son la única manera de observar el firmamento y lanzarnos directamente a por uno, sin tener demasiada experiencia, puede ser un error y lo más probable es acabe cogiendo polvo en el trastero. Debemos de saber que, incluso a simple vista, podremos observar gran cantidad de objetos celestes -si sabemos donde mirar- como las Pléyades, la Galaxia de Andrómeda, el Doble Cúmulo de Perseo, y por supuesto, los planetas más brillantes del Sistema Solar y la Luna. Si todo esto podemos observarlo a simple vista, con un medio más potente pero modesto, asequible y manejable como unos prismáticos, podremos llegar a observar mucho más. Vamos a ver las diferencias entre prismáticos y telescopios, qué se puede observar con cada uno y qué ventajas e inconvenientes presentan. Empezamos.

Prismáticos Bresser 10x50. LidlPrismáticos Bresser 10×50. Lidlprismáticos por 20€ Foto: Roberto Bravo

1. Peso, manejo y usabilidad.

Una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta a la hora de comprar -o no comprar- un telescopio es qué uso le vamos a dar. No servirá de nada comprar un telescopios de 30kg si tenemos una hernia de disco y no lo vamos a poder montar o uno de metro y medio si no va a caber en nuestro coche. Parecerá absurdo pero peores cosas se han visto. Por tanto, el peso es un dato que deberemos de tener en cuenta. Los prismáticos los podremos llevar a todas partes de manera mucho más cómoda que un telescopio, lo que nos dará pie a usarlo en un mayor número de ocasiones. Además, su uso es indiscutiblemente mucho más intuitivo que el de un telescopio.

Por otro lado, ¿quién no tiene unos prismáticos por casa? Cualquier prismático nos servirá para empezar a observar el firmamento, aunque al final de este artículo veremos qué caracterísitcas debemos tener en cuenta a la hora de elegir unos prismáticos para astronomía.

Telescopio al atardecer – Foto: Roberto Bravo

2. Precio y modelos

También es evidente que el precio de unos prismáticos puede ser mucho más reducido que el de un telescopio. Existen prismáticos decentes a precios muy asequibles, mientras que para encontrar un telescopio con un mínimo de calidad tendremos que gastarnos mucho más. Aquí podrás encontrar multitud de prismáticos.

– El caso de los Lidlmáticos – Bresser 10×50. :

Unos prismáticos muy conocidos entre los aficionados a la astronomía son los Bresser 10×50 que, de vez en cuando, saca el Lidl a la venta. Este peculiar comercio nos ofrece la posibilidad de adquirir unos prismáticos decentes por tan sólo 20€. Eso sí, hay que estar atentos a cuándo salen a la venta, ya que las ofertas no suelen durar muchos días. Sin embargo, no hay que confundirlos con otros modelos que también ofertan y que no son tan buenos.

3. Visión binocular.

En general, la visión binocular resulta más cómoda, puesto que al mirar con los dos ojos a la vez el cerebro trabaja como de costumbre, recibiendo la misma información por cada ojo en vez de sólo por uno, como ocurre con los telescopios. Esto hace que tengamos la vista más relajada y que podamos observar de manera más tranquila y percibiendo más detalles. Sin embargo, hay mucha gente que es incapaz de juntar ambas imágenes y, por mucho que se esfuercen, no dejan de ver dos imágenes independientes. Antes de comprar unos prismáticos, aseguráos que éste no es vuestro caso.

prismáticosGama de Prismáticos Ultralyt

4. Qué se puede observar

Quizá la pregunta que más os habéis planteado hasta llegar aquí es: ¿qué se puede observar con unos prismáticos? o, ¿cuál es la diferencia con un telescopio? Las diferencias a la hora de observar son muchas pero las podemos resumir en dos conceptos:

– Campo y aumentos. Los prismáticos nos permiten observar regiones del cielo muy amplias mientras que los telescopios, al tener un número más elevado de aumentos, nos ofrecen un campo de observación más pequeño. Esto hace que los prismáticos no sean adecuados para observar objetos que requieran muchos aumentos -como planetas o estrellas dobles- pero sí que serán la mejor herramienta para difrutar de grandes cúmulos estelares o grandes nebulosas y galaxias. Por ejemplo, es mucho más interesante observar el núcelo de la Vía Láctea con prismáticos que con telescopio. A lo ya dicho hay que añadir que en los prismáticos el número de aumentos es una caracterísitica fija, mientras que en los telescopios podemos variar el número de aumentos usando unos oculares u otros.

5- Los prismáticos en astronomía. Características.

A la hora de escoger unos prismáticos debemos fijarnos en varios aspectos:

Aumentos y diámetro: Todos los prismáticos vienen referidos por dos números -10×50, 7×50, 12×60, 8×40, etc-. El primer número nos indica los aumentos y el segundo número el diámetro del objetivo en milímetros. Cuanto mayor sea el diámetro, mayor será la cantidad de luz que capte y, por lo tanto, podremos observar objetos más débiles pero también hay que tener en cuenta que cuanto mayor sea el diámetro del objetivo, mayor será su peso y nos costará más que no nos tiemble el pulso. De igual manera, un número mayor de aumentos no siempre será mejor, es decir, si observamos con más aumentos, nuestro pulso afectará más a la imagen y será más complicado que no temblemos. Hay que encontrar un equilibrio entre ambos.

Pupila de salida: es el diámetro en milímetros del cono de luz que llega a nuestro ojo y se obtiene diviendo el diámetro del objetivo entre el número de aumentos (p.ej: en unos 10×50. 50/10=5mm de pupila de salida). Este parámetro es mucho más importante de lo que se piensa y debemos de tener en cuenta las condiciones en las que vamos a observar. La pupila humana en condiciones óptimas llega a dilatarse hasta un máximo de 7mm, pero este número se ve reducido si no estamos en condiciones de oscuridad total y también se va reduciendo con la edad. Así pues, si tenemos unos prismáticos 7×50 con una pupila de salida de 7mm y estamos observando desde un núcleo semiurbano (nuestras pupilas no superarán los 5mm de diámetro), gran parte de la luz que captan los prismáticos no entrará en nuestro ojo y la estaremos perdiendo. Por ello, los prismáticos más adecuados para astronomía son los que nos dan una pupila de salida de unos 5mm, como los 8×40 10×50, 12×60, 15×75, etc.

Peso. Parece que ya hemos reducido los tipos de prismáticos a unos pocos pero todavía nos queda averiguar si nos interesan unos 8×40 o unos 15×75. Resulta evidente que unos 15×75 podrán captar mucha más luz que unos 8×40 y que con ellos veremos más detalles. Esto es cierto, pero sujetar unos 15×75 a pulso puede ser realmente complicado, por lo que volvemos otra vez al tema del peso. Unos 10×50 son ideales para usar a pulso en condiciones normales, no pesan más de 1kg, son fáciles de usar y tienen un diámetro de 50mm -nada despreciable si lo comparamos con nuestras “pequeñas” pupilas de 5 o 7mm-. Hay quien no puede usar unos 10×50 sin temblar demasiado y arruinar la observación y hay quien puede usar unos 12×60 sin ningún problema pero, por norma general, a partir de 10×50 lo adecuado es usar un trípode para prismáticos. Por tanto, si vamos a usar unos 15×75 necesitaremos, casi obligatoriamente, un trípode. Esto hace que la sencillez y la usabilidad de los prismáticos ya no sean tan ventajosas frente a un telescopio. Sin embargo, los prismáticos siguen ofreciendo una visión binocular -más cómoda para muchos- que los telescopios no tienen.

En otra ocasión hablaremos de los distintos modelos, marcas y precios que existen en el mercado.

Con todo este artículo no pretendemos convencer a nadie de comprarse unos prismáticos ni de que ésto sea lo correcto. Yo mismo empecé directamente con un telescopio y me ha ido de maravilla. Lo que sí que queremos dejar claro es que empezar por unos prismáticos quizá sea la mejor manera de asegurarnos que este reciente interés por la astronomía no es un capricho pasajero y que realmente nos gusta y disfrutamos con ello. Si descubrimos que ese interés realmente se ha convertido en afición, es cuando debemos plantearnos la compra de un telescopio.

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Fundador y coordinador de AstroAfición. Desde 2009 me dedico de forma activa a la astronomía, impartiendo todo tipo de cursos y talleres.

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