Este próximo fin de semana, la noche del 5 de mayo,  la Luna se encontrará en perigeo, su menor distancia a la Tierra durante su órbita alrededor de ésta (la órbita de la Luna no es circular), pero este mes además el perigeo será el mayor en todo 2012 ( la Luna estará a “tan solo” 356,955 kilómetros sobre nuestras cabezas) lo que hace que algunos medios de comunicación hablen de una “superluna“. En realidad el fenómeno no es para tanto. El año pasado vimos uno de los mayores apogeos lunares de las últimas décadas y, sinceramente, a ojo desnudo, apenas se notaba la diferencia con la Luna de otras noches. Lo que ocurre es que somos fácilmente sugestionables y si nos dicen que vamos a ver una Luna muy grande es posible que nos lo creamos y realmente veamos una “superluna”, aunque hay otro efecto óptico que juega en nuestra contra.

Ilusión Lunar

Seguramente alguna vez has visto la Luna más grande de lo normal, apareciendo por el horizonte con un tono rojizo muy peculiar. ¿Por qué se produce este fenómeno? ¿Es la atmósfera de la Tierra que actúa como una lupa y agranda los objetos? Siento defraudarte, querido lector, pero tu cerebro te ha jugado una mala pasada. La Luna tiene el mismo tamaño real en el horizonte y en el cenit, pero nuestro cerebro nos hace creer que esto no es así. Es todo producto de una ilusión óptica.

La Luna tiene el mismo tamaño real en el horizonte que en el cenit. Foto: Shay Stephens

Si bien es cierto que el peculiar color rojizo si es causado por nuestra atmósfera ( conocido como efecto Rayleigh ), el hecho de que veamos la Luna más grande en el horizonte que en el cenit corresponde totalmente a una ilusión óptica conocida como “ilusión lunar”. Este efecto también se produce con el Sol, si bien es menos conocido porque casi nunca tenemos ocasión de observar el Sol cuando está en el cenit (salvo cuando usamos gafas específicas con filtros solares como las que usamos en los eclipses).

Diferencia de tamaño aparente de la Luna en su perigeo y apogeo. Crédito NASA.

Aunque la causa de la ilusión lunar no está totalmente identificada parece ser que nuestro cerebro nos juega malas pasadas con el tamaño aparente de los objetos cuando no estamos muy seguros de su distancia real. Es lo que ocurre también en la “Ilusión de Ponzo“. Por este motivo cuando observamos la Luna en el horizonte y tenemos como referencia objetos conocidos como árboles o casas ésta nos resulta mucho más grande que cuando se encuentra en el cénit donde solo tenemos como referencia esos pequeños puntos de luz que son las estrellas.

¿No te he convencido? Bien, hay una forma de romper la ilusión lunar. La próxima vez que veas la Luna cercana al horizonte y te parezca muy grande pon los dedos de tu mano delante de tu ojo e intenta “pellizcarla” hasta tapar todos los objetos que tengas cerca y no te quede ninguna referencia. ¡Menudo chasco! ¿Verdad? Y si esto no es suficiente prueba a fotografiar la Luna cada 10 minutos de forma consecutiva durante su salida… será la prueba irrefutable de que tu cerebro te engaña.

Lo que sí es interesante es fotografiar la Luna durante su mayor apogeo y posteriormente durante el mayor perigeo, ahí sí que podemos comparar, sobre el papel, la diferencia de tamaño aparente de nuestro satélite, que gira sobre nosotros acercándose y alejándose más de lo que nos podemos imaginar.

Nosotros nos quedamos con las bonitas fotografías que se pueden obtener de la Luna cuando sale por el horizonte y sobre todo cuando se producen estos apogeos lunares aprovechamos para salir con nuestras cámaras e inmortalizar el momento. Para ello os recomendamos descargar el programa TPE ( http://photoephemeris.com/ ) con el que podréis calcular por donde sale el Sol o la Luna y buscar un bonito paisaje para conseguir una foto muy original.

Estábamos a mediados de marzo, en la comarca de Las Hurdes, disfrutando de una escapada de fin de semana. Salimos a pasear por la noche, que no era excesivamente fría. Incluso desde dentro del pueblo se veían multitud de estrellas y el brillo difuso de la Nebulosa de Orión era perceptible. A medida que salíamos del pueblo, caminando por la carretera el cielo brillaba cada vez más. Llegó un momento en que nos quedamos parados, mirando hacia arriba y maravillados de la visión que teníamos ante nosotros. Estaba todo lleno de estrellas, prácticamente no había sitio donde no hubiera estrellas y aquellas zonas oscuras llamaban la atención como si estuvieran fuera de lugar, como si no pertenecieran a ese joyero cósmico. Tras unos minutos, reparé en que había una zona que parecía brillar más que el resto, pero solo cuando miraba de reojo, era como si desprendiera un brillo fantasmal… justo en la zona del Cúmulo de Virgo.

Interior del cúmulo de Virgo (c) Günter Kerschhuber

El cúmulo de Virgo es un cúmulo que se cree compuesto por unas 1300 galaxias situadas a unos 60 millones de años luz de nosotros y se nos presenta en el firmamento con un tamaño de nada menos que 8º. Hablar aquí sobre las galaxias que encontramos en él sería absurdo pues no acabaríamos nunca. Solamente decir que encontraremos aquí galaxias de todas las formas y brillos imaginables y que su visión a través de un ocular de gran campo desde cielos oscuros es estremecedora. Merece la pena recrearse un buen rato y esperar a que tengamos la vista totalmente adaptada a la oscuridad para apreciar realmente todas las galaxias que podemos llegar a ver.

Situación del Cúmulo de Virgo (clic para ampliar)

Si tenéis posibilidad de disfrutar de cielos oscuros durante los próximos días os recomiendo que dirijáis vuestros prismáticos y telescopios a esta impresionante zona que durante estas fechas encontramos entre el cénit y el sur (justo en el meridiano) a media noche, un momento ideal para su observación.

Y si no podéis disfrutar de cielos oscuros porque vivís en una ciudad recordad que el día 19 de mayo estaremos a los pies de la Sierra de Gredos, con uno de nuestros telescopios organizando una observación astronómica para los que queráis acompañarnos y disfrutar de las estrellas.

En el cielo podemos encontrar miles de estrellas brillando, aunque cada una lo hace con diferente intensidad en función de su tamaño, de su “edad” o de su distancia a nosotros. Pero si nos fijamos con detenimiento o las observamos a través del telescopio veremos que, además, las estrellas pueden tener diferentes colores o tonalidades, desde el rojo hasta el azul. Así pues, encontramos estrellas con un intenso tono rojizo como es el caso de Antares, cuyo nombre significa precisamente “el rival de Marte”, puesto que compite con el intenso color del planeta rojo. Pero, ¿por qué tienen diferentes colores? 

El color de las estrellas depende básicamente de la temperatura de su superficie. Así pues, aunque parezca un poco contradictorio, las estrellas azules son las más calientes; y las rojas, las más frías. De esta forma nos encontramos estrellas azuladas como Bellatrix de más de 25.000 K y estrellas rojizas como Betelgeuse que apenas alcanza los 2.000 K. Si recordamos el espectro lumínico, que casi todos hemos visto en el cole de pequeños, entenderemos fácilmente este aparente contrasentido. Del mismo modo que todos sabemos que la luz ultravioleta es mucho más intensa que la infrarroja; el color azulado implica radiaciones más intensas, más energéticas y, por tanto, corresponde a temperaturas mayores.

Además, el color de las estrellas nos da una idea de su edad, así las estrellas más jóvenes son de una tonalidad azulada y las estrellas más viejas tienen la tonalidad rojiza porque ya han consumido casi todo su combustible y, por tanto, se han ido enfriando.

En algunas ocasiones observamos estrellas muy próximas entre sí de colores muy contrastados, como es el caso de  Albireo, en la constelación del Cisne. A simple vista, Albireo parece una estrella simple, pero con un telescopio o unos prismáticos vemos que, en realidad, se trata de dos estrellas, una amarilla (Albireo A) y otra azulada (Albireo B); aunque hay gente que la ve más verdosa o blanquecina. Pero sin duda es una de las dobles más bonitas y fáciles de observar!

Albireo A y Albireo B

El caso de Sirio, o de cómo la atmósfera nos juega una mala pasada

Son muchos los clientes, amigos y compañeros que nos han preguntado por el pecualiar brillo de Sirio. Este estrella es una de las estrellas más brillantes del hemisferio Norte y cuando se encuentra muy cerca del horizonte  parece brillar en todos los colores, como si de unas luces de fiesta se tratase. Este fenómeno no es ni mucho menos producido por la estrella sino por algo mucho más cercano, nuestra atmósfera. Las diferentes capas de aire a diferentes temperaturas de nuestra atmósfera provoca que el camino que recorre la luz proveniente de las estrellas no siga un camino recto, sino que se refracte una y otra vez según atraviesa nuestra atmósfera; esto es lo que los aficionados a la astronomía conocemos como turbulencia atmosférica y hace que las estrellas “titilen”. Seguro que alguna vez te has fijado en ese contoneo frenético de las estrellas, ese titileo, ese “parpadeo”, que resulta ser más intenso según miramos más cerca del horizonte (cuanto más cerca del horizonte está un astro, más cantidad de atmósfera tiene que recorrer su luz para llegar a nosotros y más se ve afectada por las turbulencias). Pues bien, en el caso de Sirio, al ser mucho más brillante el efecto es más llamativo. Así pues, en noches poco estables y cuando se encuentra cerca del horizonte, esta turbulencia hace que la estrella parezca no estarse quita y vemos como si brillara con distintas tonalidades. Un efecto natural y cotidiano que no tiene nada que ver con las estrellas y que también afecta a la calidad de las observaciones y de las astrofotografías.

Si hay un objeto celeste agradecido y sencillo de observar, éste es la Luna. Nuestro satélite natural siempre nos muestra una imagen amable que parece decirnos “‘¡Mírame!” y al final siempre terminamos volviendo a la Luna, novatos y expertos, observadores visuales y astrofotógrafos, niños y mayores,… ¿Que tendrá la Luna que tanto nos gusta? ¿Qué ventajas tiene la observación lunar?

Lo primero de todo es la facilidad de observación, la Luna permanece visible durante la mayoría de las noches del año, algunos días del mes poco después del ocaso, otros días poco antes del amanecer, pero casi siempre hay un momento durante la noche en que podemos observarla (salvo cuando hay novilunio, claro). De hecho es en los días justo antes o justo después del novilunio cuando nos presenta una imagen casi desconocida, con una delgada línea solamente detectable por el observador más avezado.

Valles lunares, Vallis Rheita

Lo segundo es que siempre nos muestra una imagen diferente. A pesar de que las fases lunares se repiten casi cada mes el movimiento de libración de nuestro satélite hace que cada mes la imagen que podemos observar de un cráter sea diferente. Los juegos de luces y sombras en la Luna llegan a dibujar figuras realmente caprichosas, todo un juego al alcance de sencillos telescopios. La observación del terminador lunar puede suponernos cambios apreciables incluso en tan solo un par de horas.

La tercera ventaja de la observación lunar es que no requiere de caros telescopios para poder disfrutarla, unos simples prismáticos ( y unas gafas de Sol para los días de plenilunio) son suficientes para observar muchos de los accidentes geográficos de nuestro satélite.

La cuarta ventaja es precisamente esa enorme variedad de accidentes geográficos, casi tan rica como la geografía terrestre. Tardarás años en aprenderte los nombres de los accidentes geográficos más importantes.

Cráter Copernicus

La última ventaja es que la contaminación lumínica no nos afecta en la observación lunar así que podemos gozar de la imagen de nuestro satélite cómodamente incluso desde la ventana de nuestra habitación. Eso si, si realmente quieres disfrutar de la Luna en todo su esplendor, tendrás que salir una noche al campo y ver éste iluminado con esa tonalidad cenicienta tan característica mientras escuchas los grillos a tu alrededor.

Desde luego, la observación de la Luna a través de un buen telescopio siempre impacta. Ver los cráteres lunares  y tener la sensación de poder tocarlos con la mano es una sensación única que debería experimentar todo el mundo al menos una vez en la vida, es inolvidable y tal es su efecto que después de ello mucha gente se “engancha” a la astronomía. En Astroafición disponemos de buenos telescopios que te ofrecerán una experiencia única de la observación astronómica y nuestros monitores además siempre tienen buenas anécdotas e información que te sorprenderá. De vez en cuando organizamos actividades de observación con telescopios para que cualquier persona pueda observar los astros con nuestros telescopios, como por ejemplo la que oganizamos el próximo 28 de abril en Alcalá de Henares, con un picnic incluido ¿Te vienes a ver la Luna?


Éste es el cráter Copernicus, en la Luna (hay otro con el mismo nombre en Marte). Tiene unos 95 kilómetros de diámetro y una profundidad de más de 3700 metros. En su centro encontramos 3 picos de unos 1200 metros de altitud y grandes terrazas en las paredes. Es un cráter relativamente joven ¿Cómo lo sabemos? Si te fijas se aprecian unas líneas con forma de rayos que salen del cráter, se trata de material que salió expulsado cuando el meteorito que formó el cráter chocó con la superficie lunar. Ese material se depositó encima de otros cráteres y accidentes geográficos de las proximidades, por eso sabemos que son más recientes que éstos. Como en la Luna no hay viento ni agua que pueda erosionar la superficie los accidentes geográficos no sufren apenas alteraciones con el paso de los siglos, al contrario de lo que ocurre en la Tierra.

En la Luna no hay atmósfera ¿Cómo lo sabemos? Bueno, ya hemos enviado sondas e incluso seres humanos han caminado por su superficie, pero antes de eso ya sospechábamos que la Luna no tenía atmósfera por dos motivos. En primer lugar las sombras son muy definidas, si te fijas en las fotografías lunares no hay transición de grises. Se pasa de la zona iluminada a la zona de sombra de forma radical. Por otro lado cuando observamos una estrella o un planeta ocultarse detrás del disco lunar (lo que denominamos una ocultación) no se produce distorsión alguna en la imagen de ese astro momentos antes de ocultarse detrás de nuestro satélite. Aquí en la Tierra cuando un astro se oculta por el horizonte aparece distorsionado tanto en forma como en color, seguro que te has fijado alguna vez. Interesante ¿verdad?

Esta imagen fue obtenida con uno de nuestros telescopios y una cámara QHY5. Fotografiar la Luna es muy sencillo pero si quieres conseguir fotos con buena nitidez es recomendable capturar vídeos y tratarlos digitalmente. Si te apetece aprender a fotografiar la Luna, Júpiter, Marte, Venus y Saturno te recordamos que en los próximos días organizamos un curso de fotografía planetaria y lunar en Madrid. ¡Anímate! No es necesaria experiencia previa,  te enseñaremos desde el principio.

En este anterior artículo hablábamos de algunos de los grandes divulgadores de la astronomía moderna que ya no están con nosotros. Hoy hablaremos de los que han cogido el testigo y continúan en la actualidad con esta importante labor divulgadora. Seguro que los has visto en más de un reportaje o documental.

Brian Cox

Brian Cox (1968) es un físico británico, investigador de la Royal Society y profesor en la Universidad de Manchester. Se ha hecho muy conocido, entre otras cosas, por su aparición en varios documentales de la BBC, entre otros en el de gran éxito “Maravillas del Sistema Solar” que en alguna ocasión ha emitido TVE aquí en España pero lamentablemente en su edición “recortada” sin algunos de los interesantes comentarios de Cox. Y es que precisamente, en la forma de explicar las cosas, tan sencilla y cercana es donde Brian Cox se ha hecho un importante hueco como divulgador científico. Tiene una forma de explicar las cosas que, si, a muchos de nosotros nos recuerda al gran Carl Sagan. Hace que la física parezca sencilla y eso es porque sabe transmitir su entusiasmo.

En la actualidad también trabaja en el proyecto ATLAS, en el CERN y ofrece multitud de conferencias como por ejemplo esta conferencia TED que os recomendamos ver:


Michio Kaku

Michio Kaku (1947) es un físico estadounidense especialista en una rama de la teoría de cuerdas. Seguro que le habéis visto en algún documental de cosmología o si os interesa mucho este campo habréis leído alguno de sus libros convertidos en best-sellers.

De raíces japonesas, Kaku destacó desde joven en el campo de las ciencias y de hecho acabó como el mejor alumno de física en la Universidad de Hardvard. También estudió en Berkeley y trabajó en Princeton, ahí es nada…

Actualmente presenta dos programas de radio y participa en programas de TV y documentales. También se ha hecho famoso por sus comentarios “visionarios” sobre el futuro tecnológico de la humanidad.

Stephen Hawking

Stephen Hawking (1942) prácticamente no necesita presentación. Es el físico, cosmólogo y divulgador más famoso actualmente. A pesar de la esclerosis lateral amiotrófica que padece desde que cumpliera los 21 años de edad ha llevado una vida de intenso trabajo e investigación, presentando multitud de documentales, escribiendo libros, realizando estudios… posee nada más y nada menos que 12 doctorados honoris causa, ha sido galardonado con la Orden del Imperio Británico, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia…

Hawking estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Oxford, donde se licenció en Física y posteriormente se desplazó a Cambridge donde realizó estudios de cosmología y relatividad general. Estudió muchísimo sobre la creación del Universo y escribió un libro que resultó ser un best-seller “Una breve historia del tiempo”.

Seguro que alguna vez te has percatado de que, cuando la parte iluminada de la Luna es muy pequeña (en sus primeros días de fase creciente o los últimos de menguante), se puede ver la silueta de nuestro satélite en su totalidad. Parece lógico pensar que, si la Luna no emite luz sino que sólo refleja la luz procedente del Sol, cualquier zona que no esté iluminada por el Sol no debería verse puesto que se encontraría a oscuras. Entonces, ¿por qué algunas noches vemos su silueta débilmente iluminada?

Esta luz que nos permite ver el cuerpo de la Luna se denomina luz cenicienta (por su color ceniza) y es la luz que refleja la Tierra. Con este simple gráfico se entiende a la perfección.

Curiosidades

1. A la capacidad para reflejar la luz recibida se le denomina albedo. Y hay que tener en cuenta que el albedo de la Tierra varía con las estaciones, las nubes, el mar o la nieve tienen niveles de reflexión muy distintos que se traducen en una mayor o menor intensidad de la luz cenicienta según el momento.

2. En inglés, a la luz cenicienta se le denomina “earth shine” (brillo de la Tierra). Le quitan el encanto desde el primer momento…

Foto: Paco Bellido

3. Y, si lo piensas bien, aquí sucede exactamente lo mismo que en la Luna. Durante la noche, la Luna llena emite tanta luz que, desde la oscuridad del campo, se puede ver con relativa facilidad e incluso se puede llegar a leer algunos textos. Por tanto, al contrario se producirá el mismo efecto pero con mucha mayor intensidad, puesto que la luz que refleja la Tierra es mucho mayor que la que refleja la Luna. Así pues, un supuesto selenita  (habitante lunar) que se encuentre en plena noche lunar recibirá gran cantidad de luz procedente del reflejo de la Tierra, haciendo que las noches no sean tan oscuras como, en un principio, todos suponíamos.

4. En los eclipses totales de Sol también sucede ésto y da lugar a imágenes tan espectaculares como ésta.

5. Aunque es un hecho que la mayoría de la gente conoce, es poca la que sabe el motivo. Y es que la respuesta no es nada fácil de averiguar y no fue hasta el siglo XVI cuando se dio con la solución de este enigma. ¿Tú ya lo sabías?

Estas noches el cielo nos está regalando espectaculares momentos al atardecer. Es un buen momento para sacar unas fotos y no hemos dejado pasar la oportunidad. Hace escasos minutos hemos sacado esta fotografía de la conjunción Júpiter – Luna – Venus de esta noche. De un primer vistazo se ve claramente a Júpiter -arriba a la izquierda- a la Luna y su luz cenicienta -en el centro- y a Venus -abajo a la derecha-. Pero si nos detenemos a observar la foto y nos fijamos en Júpiter veremos… ¡tres de sus lunas! La primera es fácil de ver. Calisto se encuentra bastante alejada en la parte de arriba, dentro de una de las espículas provocadas por el diafragma de la cámara. La segunda es algo más complicada. Ío se encuentra sobre la misma espícula pero mucho más cerca del planeta. Y por último (y esta es de nota), en la parte de abajo se intuye a Europa, muy pegada al planeta entre la espícula opuesta a la que estábamos mirando y la de su izquierda. No parece más que un grano en el planeta pero ahí está.

Conjunción Júpiter-Luna-Venus y tres de las lunas de Júpiter

La foto es realmente sencilla de hacer. Bastó con poner la cámara sobre el trípode, ajustar un par de parámetros y disparar varias fotos buscando el mejor enfoque posible sin que las espículas tapasen las lunas. El equipo utilizado ha sido una Canon 60D con un 50mm f1,4 sobre un trípode. Los datos: 1”, f4, ISO 640

Esta tarde hemos tenido ocasión de visitar en Madrid la exposición itinerante “La aventura del espacio”. Situada en el pabellón XII de la Casa de Campo esta exposición nos muestra piezas auténticas de los programas espaciales de la NASA y nos permite hacer un viaje en el tiempo hacia la época de la carrera espacial, eso sí, previo pago de los 14€ que cuesta la entrada (11€ si tienes carnet de estudiante). ¿Merece la pena pagar tanto dinero? Bueno, depende. Si lo comparas con lo que cuesta una entrada de cine para ver una megaproducción de Hollywood sin pies ni cabeza, no, no es caro. Ahora bien, es posible que por ese precio esperes poder tocar piezas históricas  (no te dejarán), sacar fotos con flash (no te dejarán), o ver un pedazo de roca lunar (¡Como es posible hacer una exposición de estas características y no mostrar una roca lunar!), así que puede que esos 14€ te parezcan demasiado. También se echan en falta más piezas del programa espacial ruso. Si estuviéramos hablando de un partido de futbol USA ganaría a URSS por goleada, imagino que las piezas rusas no pueden estar en ningún museo porque estarán funcionando todavía en alguna parte…

Entrada a la exposición

Bien, con nuestras entradas en la mano nos adentramos en la exposición. En la recepción te dan unas audioguías con un menú muy sencillo de utilizar. Comenzamos con la primera sala, decoración minimalista y la narración de la audioguía nos van poniendo en escena. Un monitor con imágenes del programa espacial precede a una pasarela que recrea la plataforma de lanzamiento de Cabo Cañaveral… bueno, la plataforma está muy bien, muy sólida, los anclajes bien asegurados, el metal de buena calidad, pero no estaría de más haberse currado un poquito la ambientación con unos murales recreando los paisajes de Florida. Recuerdo que hace unos años estuve en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia y dentro había un “simulador” de la ISS y recreaban la misma pasarela con unos murales con imágenes de los pantanos de Florida que hay en las proximidades de Cabo Cañaveral. De momento la exposición empezaba defraudando…

Retrato de Verne

Cruzamos la pasarela y esperamos llegar a la recreación de un cohete ¡Pero no! De repente cambio de decorado, retrocedemos al siglo XIX y nos encontramos en una sala sacada de una novela de Julio Verne. Posters de famosos escritores y artistas de la ciencia ficción, ideólogos de los futuristas viajes espaciales adornan las paredes. Un par de videos y poco más… ¡Donde está mi cohete espacial! Acabo de cruzar una pasarela de Cabo Cañaveral… por el amor de Dios… ¿Es que aquí se han repartido el trabajo jugando a los chinos? – Si Peter, tú te encargarás de la decoración de la entrada, Mary, tú de la primera sala, Steve… tú no estás demasiado borracho aún, no hagas nada.

Medidor Mach del X-1

Pero todo cambia en la sala siguiente. Encontramos una decoración muy bien estructurada, a un lado y con moqueta azul el programa espacial americano, con fotos de Chuck Yeager, el marcador Mach del Bell X-1, si, un pedazo de historia ahí, delante de nuestros ojos y poca gente repara en ello. Como diría el viejo Chuck “la abuela podría estar allí, sentada en la hamaca tranquilamente tomándose un té”. Hoy en día viajar a la velocidad del sonido parece algo normal pero por aquel entonces era “Unknown”, lo desconocido y algunos arriesgaron sus vidas por descubrirlo. Un repaso por los orígenes de la NASA, la NACA, y la imagen de Kennedy presidiendo el lado izquierdo de la sala. Justo enfrente, y sobre moqueta roja una foto de Nikita Kruschev, y en segundo plano el genio, Serguéi Koroliov. Si no la conocéis os recomiendo la serie documental “La carrera espacial”. Coronando la sala, pendiendo del techo una reproducción del satélite Sputnik. Y al fondo unas fotografías de Alan Shepard y Yuri Gagarin. Lo siento yankees, es cierto que ganasteis la carrera, pero la carrera la inventaron los rusos.

Traje espacial

Esta primera sala sí que nos ha hecho sumergirnos en la “aventura del espacio” y la siguiente tampoco nos defrauda. Aquí encontramos auténticos trajes espaciales de diversos programas espaciales, comida de astronautas, y material auténtico usado en el espacio. También encontramos un rover lunar y su homólogo soviético , y al final de la sala una reproducción del módulo lunar que nos hace evocar las imágenes de la Luna, e imaginarnos a Armstrong y Collins a punto de alunizar.

Módulo de Mando de misión Apollo

Continuamos la visita y llegamos a la sala de “los pioneros”. Aquí nos hablan de Von Braun y Robert Goddard entre otros pero lo que más sorprende de esta sala es la enorme maqueta de un gigantesco cohete Saturno V. Hay piezas de motores auténticos, muestras de combustible sólido, motores de dirección, piezas de cohetes… una maravilla para los ojos. Y más adelante entramos en la sala de “la innovación” donde encontramos una cápsula del proyecto Mercury y un módulo de mando de un Saturno V. También encontramos un módulo Agena y las piezas que los soviéticos enviaron a la NASA para construir un sistema de acoplamiento entre las naves americanas y soviéticas. Un espacio destacado ocupa también una reproducción a escala de la proa de un transbordador espacial (podemos observar desde arriba la cabina del comandante y por otro lado el panel de control del Canadarm). Si a estas alturas no estás alucinando es que no tienes ni idea de la carrera espacial y deberías estar viendo una estúpida superproducción de Hollywood con tu bolsa de palomitas.

Reproducción a escala del transbordador

Antes de llegar a la última sala podemos sentarnos y relajarnos viendo un documental del canal Historia sobre las maravillas del Sistema Solar. Muy práctico para descansar un rato las piernas y para esperar a tu acompañante que ha ido al baño más próximo. Pero no te relajes demasiado porque ya solo te queda una sala por ver, dedicada al telescopio espacial Hubble, la Estación Espacial Internacional y ¡Una maravillosa exposición fotográfica que no existe! Si alucinas en colores puedes entrar en el maravilloso simulador de fuerzas G que te hará cambiar de color y marearte lo suficiente para cometer la soberana estupidez de comprarte una reproducción de un traje espacial autografiado por un astronauta por el módico precio de 1.500€ ¡Deme dos! No, en serio, los precios de la tienda son para caerse de espaldas y si quieres llevarte un recuerdo por 10€ podrás llevarte un llavero o un parche de tela por 5€ pero pocas cosas más son asequibles para un bolsillo modesto.

Esto ha sido todo. Si vas a visitar la exposición te recomendamos que lo hagas un domingo a primera hora de la tarde, cuando la gente está comiendo, podrás disfrutar de toda la exposición para ti solo, sin gente que estropee las fotografías ni prisas ni empujones. Utiliza las audioguías y tómatelo con calma, disfruta de la exposición y fíjate en el más mínimo detalle, las piezas más pequeñas esconden grandes historias. Si te haces lio con los números recuerda que los números con un icono de auriculares encima indica el número de la audioguía y si ves un número sin icono encontrarás la información en los paneles informativos. Los paneles muestran la información en inglés y en español y son desesperadamente lentos… si quieres informarte de lo que es la pieza número 7 y el panel está mostrando la pieza número 1 puedes irte al baño tranquilamente a leer el periódico, cuando vuelvas con suerte estará por el 5. ¡Son rematadamente lentos! El personal de la exposición es muy amable y atento, pregúntales si tienes dudas o no encuentras una pieza o un número ¡Has pagado 14€ para que te atiendan!

ISS

En definitiva, una exposición muy interesante y recomendable. Yo personalmente he echado en falta más piezas del programa espacial soviético. En fin, tendremos que esperar un par de siglos para que esas piezas ya no estén en funcionamiento y podamos verlas en un museo.

La Aventura del Espacio.

Pabellón XII de la Casa de Campo.

Todos hemos oído hablar en alguna ocasión de las constelaciones más conocidas. Nombres como la Osa Mayor, Orión, Casiopea no nos son desconocidos, al igual que las famosas constelaciones zodiacales como Tauro, Sagitario, Escorpio, etc. Pero… ¿sabemos, en realidad, qué son las constelaciones? 

Antiguamente, una constelación era un grupo de estrellas unidas por líneas imaginarias que formaban una figura, normalmente un animal o personaje mitológico. Sin embargo, si somos estrictos, las constelaciones son algo más que eso. En 1927, la UAI (Unión Astronómica Internacional) dividió la esfera celeste en 88 sectores, y todas las estrellas que se encuentran dentro forman parte de esos sectores, denominados constelaciones. Aún así, los aficionados a la astronomía seguimos hablando de esas peculiares formas imaginarias y explicándoselas a los recién llegados.

Si vamos un poco más allá, descubriremos que las estrellas que forman estas figuras no están necesariamente relacionadas entre sí, pudiendo encontrarse a enormes distancias unas de otras. Simplemente, desde nuestra posición, y por una mera cuestión de perspectiva, las estrellas adquieren esas peculiares formas. Con la imagen se entenderá mucho mejor lo que estamos intentando explicar.

Diferentes culturas, diferentes constelaciones

Antes hemos mencionado algunos nombres de constelaciones, ¿se te pasan algunos otros por la cabeza? Venga, date un par de segundos y piensa en algunos… Depende de qué país seas y en qué hemisferio te encuentres, habrás mencionado unos u otros. Aquí, en España (y en general en Europa), tenemos una fuerte influencia del mundo griego y romano, pero también tenemos una importante influencia árabe y mesopotámica. Esto hace que “nuestras” constelaciones reciban nombres como los que hemos mencionado, mientras que en otras culturas y países estos nombres son diferentes e incluso las figuras pueden ser completamente distintos. Así pues, lo que aquí es la Osa Mayor, en EEUU es “el gran cazo” (the big dipper) y en la cultura asiática recibe el nombre de “el funcionario”, que representa a un alto gobernante sentado y a sus fieles caminando hacia él. El carro, el arado, la pata de buey, y un sinfín de nombres.

Constelaciones Zodiacales

Existen unas constelaciones muy conocidas que reciben el nombre de constelaciones zodiacales. El Zodiaco es la franja del cielo que se extiende ocho grados a ambos lados de la eclíptica (la eclíptica es la línea imaginaria que recorre el sol en un año) y proviene de la cultura griega y babilónica. Estas civilizaciones dividieron ese segmento de cielo en doce partes iguales, que se corresponden con las tradicionales constelaciones zodiacales. Estas constelaciones siguen siendo utilizadas en esa pseudo ciencia que es la astrología, aunque el cielo ha cambiado tanto a lo largo de miles de años que, a día de hoy, el Zodiaco estaría formado por 13 constelaciones. Esta constelación extra sería Ofiuco (el encantador de serpientes) y serían 14 si contásemos la constelación de la serpiente que lleva Ofiuco a su alrededor.

Por último, resulta evidente que para poder identificar correctamente las constelaciones es necesario poder ver las estrellas que conforman las figuras, por lo que es recomendable alejarse de las luces urbanas, aunque no es recomendable hacerlo desde un cielo muy oscuro puesto que la inmensa cantidad de estrellas visibles dificultará la tarea. Ayúdate de un planisferio o de alguna app para Iphone o Android. Encontrar constelaciones es un estímulo para cualquier principiante y resulta imprescindible para orientarse en el cielo.