Todos hemos oído hablar en alguna ocasión de las constelaciones más conocidas. Nombres como la Osa Mayor, Orión, Casiopea no nos son desconocidos, al igual que las famosas constelaciones zodiacales como Tauro, Sagitario, Escorpio, etc. Pero… ¿sabemos, en realidad, qué son las constelaciones? 

Antiguamente, una constelación era un grupo de estrellas unidas por líneas imaginarias que formaban una figura, normalmente un animal o personaje mitológico. Sin embargo, si somos estrictos, las constelaciones son algo más que eso. En 1927, la UAI (Unión Astronómica Internacional) dividió la esfera celeste en 88 sectores, y todas las estrellas que se encuentran dentro forman parte de esos sectores, denominados constelaciones. Aún así, los aficionados a la astronomía seguimos hablando de esas peculiares formas imaginarias y explicándoselas a los recién llegados.

Si vamos un poco más allá, descubriremos que las estrellas que forman estas figuras no están necesariamente relacionadas entre sí, pudiendo encontrarse a enormes distancias unas de otras. Simplemente, desde nuestra posición, y por una mera cuestión de perspectiva, las estrellas adquieren esas peculiares formas. Con la imagen se entenderá mucho mejor lo que estamos intentando explicar.

Diferentes culturas, diferentes constelaciones

Antes hemos mencionado algunos nombres de constelaciones, ¿se te pasan algunos otros por la cabeza? Venga, date un par de segundos y piensa en algunos… Depende de qué país seas y en qué hemisferio te encuentres, habrás mencionado unos u otros. Aquí, en España (y en general en Europa), tenemos una fuerte influencia del mundo griego y romano, pero también tenemos una importante influencia árabe y mesopotámica. Esto hace que “nuestras” constelaciones reciban nombres como los que hemos mencionado, mientras que en otras culturas y países estos nombres son diferentes e incluso las figuras pueden ser completamente distintos. Así pues, lo que aquí es la Osa Mayor, en EEUU es “el gran cazo” (the big dipper) y en la cultura asiática recibe el nombre de “el funcionario”, que representa a un alto gobernante sentado y a sus fieles caminando hacia él. El carro, el arado, la pata de buey, y un sinfín de nombres.

Constelaciones Zodiacales

Existen unas constelaciones muy conocidas que reciben el nombre de constelaciones zodiacales. El Zodiaco es la franja del cielo que se extiende ocho grados a ambos lados de la eclíptica (la eclíptica es la línea imaginaria que recorre el sol en un año) y proviene de la cultura griega y babilónica. Estas civilizaciones dividieron ese segmento de cielo en doce partes iguales, que se corresponden con las tradicionales constelaciones zodiacales. Estas constelaciones siguen siendo utilizadas en esa pseudo ciencia que es la astrología, aunque el cielo ha cambiado tanto a lo largo de miles de años que, a día de hoy, el Zodiaco estaría formado por 13 constelaciones. Esta constelación extra sería Ofiuco (el encantador de serpientes) y serían 14 si contásemos la constelación de la serpiente que lleva Ofiuco a su alrededor.

Por último, resulta evidente que para poder identificar correctamente las constelaciones es necesario poder ver las estrellas que conforman las figuras, por lo que es recomendable alejarse de las luces urbanas, aunque no es recomendable hacerlo desde un cielo muy oscuro puesto que la inmensa cantidad de estrellas visibles dificultará la tarea. Ayúdate de un planisferio o de alguna app para Iphone o Android. Encontrar constelaciones es un estímulo para cualquier principiante y resulta imprescindible para orientarse en el cielo.

A lo largo de los años hemos comprobado que hay un problema recurrente entre todos los aficionados que se compran su primer telescopio. Más allá de los problemas que puedan surgir con el montaje del telescopio, siempre hay una pieza que les sobra y no saben qué hacer con ella. Se trata de una goma negra circular, que viene enganchada en la pata del buscador y que en las instrucciones no pone qué hay que hacer con ella. Es una pieza que puede parecer absurda pero que tiene su función, y es una función importante. Ahora bien, hace unos días explicamos todo lo necesario sobre buscadores y ahora vamos a ver cómo montar un buscador óptico (un 6×30 en este caso) en cuatro sencillos pasos y para qué es esa maldita goma negra.

1. Piezas

Saca las piezas de la caja. Verás que tienes por un lado el tubo óptico y por otro el soporte con la correspondiente gomita.

2. La goma negra

Aquí está el único secreto en el montaje del buscador! Coloca la goma en la hendidura que encontrarás hacia la mitad del tubo óptico.

3. El soporte

Monta el buscador en el soporte. Colócalo metiendo la parte más fina del tubo primero hasta que la goma haga presión contra la boca del soporte. Esta goma hará que el buscador no tiemble durante las observaciones y se mantenga alineado.

4. El telescopio

Colócalo en la zapata que encontrarás en el telescopio y fíjala apretando el tornillo con la mano. Esta zapata (tipo vixen) la encontrarás en casi cualquier telescopio y te valdrá para casi cualquier otro buscador.

¡Y ya está! No tiene ningún misterio. Ten presente que la goma se desgasta rápidamente y es probable que se rompa al cabo de un tiempo. No te preocupes, en cualquier ferretería encontrarás algo similar.

En otra ocasión os hablábamos de los tipos de telescopios y de los tipos de monturas que existen pero no comentamos nada sobre otra pieza fundamental a la hora de usar un telescopio, su buscador. No conseguiremos ver nada con el mejor telescopio del mundo sin un buen buscador. Como el propio nombre indica, el buscador es un accesorio que nos ayudará a encontrar los objetos celestes de forma fácil. Existen básicamente dos tipos: buscadores ópticos y los llamados buscadores de punto rojo (“red dot” en inglés).

Diversos buscadores para un telescopio

Buscadores ópticos

Son, en realidad, pequeños telescopios que se sitúan encima del tubo principal y que ofrecen un campo mucho más amplio que éste, lo que facilita la búsqueda de objetos. Llevan una cruceta marcada en la lente, lo que nos permite situar justo el objeto en el centro del campo. En algunos modelos esta cruceta puede iluminarse, lo cual es útil si estamos usando el telescopio en cielos absolutamente oscuros, ya que nos será difícil ver los hilos negros que la forman en total oscuridad.

Buscadores 6x30 y 8x50 rectos

Existen varios tamaños para estos buscadores: los más comunes, que vienen con la mayoría de telescopios de iniciación, son los 6×30 (recordemos: el 6 es el número de aumentos, y el 30 es el diámetro de la lente en milímetros); luego encontramos los 8×50 (o sus versiones similares 7×50 o 9×50), algo más grandes y más luminosos, un poquito más pesados y mucho más útiles a la hora de encontrar objetos. Y es que, si intentamos localizar una débil galaxia con un 6×30 es probable que no la puedas llegar a ver pero con un 8×50 sí. También podréis ver, en ocasiones, buscadores 6×24 o similares, que suelen acompañar a telescopios muy básicos que son más bien telescopios de juguete. Si ves un telescopios que venga con un 6×24, ¡huye!

Dentro de los buscadores ópticos encontramos dos tipos: los rectos y los acodados. La diferencia fundamental es que los buscadores rectos ofrecen una imagen invertida (lo de arriba, abajo) y los acodados no. En la mayoría de los casos esto no es un problema puesto que en el espacio no existe arriba ni abajo pero hay personas que se defienden mejor con los acodados. La ventaja más importante que ofrecen éstos, es que en telescopios tipo dobson no hace falta adquirir posturas extrañas y dañinas para las dolidas espaldas de los aficionados a la astronomía a la hora de mirar por el buscador.

Buscadores de Punto Rojo

Buscador de punto rojo avanzado

Los buscadores de punto rojo son pequeños aparatos que proyectan un punto rojo sobre un cristal. Estos buscadores no ofrecen aumentos, por lo que -en general- son más imprecisos. En realidad, no siempre proyectan un punto rojo sino que también pueden proyectar una cruz o incluso una serie de círculos graduados como hacen los telrad. Vamos a verlo!

Muchas veces este tipo de buscadores de punto rojo acompañan a los telescopios más sencillos (p.ej. Serie Astromaster de Celestron) aunque también vienen con telescopios bastante más avanzados (p.ej. Serie dobsons LightBridge de Meade). En general es complicado mirar a través de ellos, ya que según donde te coloques, el punto rojo apunta a distintos sitios (cuestiones de paralaje…) y suelen desmotivar y cabrear a los nuevos aficionados que estrenan telescopio. Así pues, a poca gente le resultan cómodos y es de los primeros accesorios a cambiar.

Telrad

En cambio, existe una variante de este tipo de buscadores, los telrad, que sí son muy cómodos y útiles. Estos buscadores proyectan una serie de círculos graduados (de 1/2, 2 y 4 grados de diámetro) que nos ayudarán a encontrar objetos muy débiles usando como referencia otras estrellas que se encuentren a esa distancia, por ejemplo. Estos buscadores son usados como un complemento al buscador óptico, a modo de aproximación. Se fijan al telescopio de forma diferente y son algo difíciles de encontrar en tiendas.

 

Colimar el buscador

Tengamos el buscador que tengamos, es imprescindible calibrarlo para que apunte exactamente al mismo sitio que está apuntando el telescopio (si cada uno apunta donde quiere, no tendría sentido el uso del buscador!). A esto se le llama colimar el buscador y es un proceso muy sencillo, aunque las primeras veces puede llevar unos minutos y es aconsejable hacerlo de día.

En el caso de los buscadores ópticos, vienen con tres tornillos (o dos tornillos y un muelle) que nos permiten regular la presión y, por tanto, la orientación del buscador. Las primeras veces es aconsejable hacer esto de día y apuntando a algún objeto lejano como una torre de alta tensión, el campanario del pueblo, etc. El proceso es lógico y sencillo: primero deberemos mirar por el telescopio y conseguir que apunte a un determinado sitio (cuanto más pequeño y preciso sea lo que hemos elegido, mejor), deberemos frenar la montura para evitar que se mueva e ir moviendo los tornillos mientras miramos por el buscador hasta que veamos lo mismo que por el telescopio. Deberemos colimar el buscador en cada observación, incluso deberíamos revisar la colimación a mitad de la noche. Con la práctica esto se hace en unos segundos y con una estrella cualquiera.

En el caso de los buscadores de punto rojo, tienen diferentes métodos para colimarlo pero la teoría es la misma. Normalmente necesitaremos un destornillador para apretar un tornillo que nos moverá el punto rojo proyectado aunque en algunos se puede hacer con la mano. ¡No olvides llevar pilas de repuesto para estos buscadores!

 

Al planificar una observación astronómica uno de los factores determinantes es la meteorología. Podemos observar algo del cielo desde un sitio con contaminación lumínica, con un telescopio de mala calidad o incluso aunque sea todavía de día, pero si está nublado nuestra afición favorita es imposible de realizar. Por ello es importante que planifiquemos nuestras observaciones y consultemos las predicciones meteorológicas antes de pensar en salir con nuestros telescopios al campo.

¿Qué debemos tener en cuenta?

Las nubes impiden la observación astronómica

Los factores meteorológicos que tenemos que tener en cuenta para la práctica de la astronomía son los siguientes:

  • Nubosidad: Las nubes son el peor enemigo del astrónomo. Da lo mismo que sean nubes densas que una fina película de nubosidad a gran altitud. Para una correcta observación astronómica necesitamos cielos despejados o al menos grandes claros.
  • Humedad: Las gotitas de agua en el aire distorsionan la imagen y producen desagradables efectos ópticos tales como halos. Además, a cota de observación se deposita sobre nuestro telescopio en forma de rocío y puede empañar las ópticas, impidiendo la observación. También es muy incómoda para el observador y perjudicial para la salud a bajas temperaturas. Es importante que llevemos ropa y calzado impermeable cuando hay humedad alta. No obstante hay quien comenta que para observación planetaria es beneficioso un poco de humedad en el aire ya que mejora el contraste de la imagen.
  • Temperatura: Cuanto más baja es la temperatura mayor es la estabilidad atmosférica y mejor calidad tiene la imagen que vemos por el ocular. Son especialmente importantes las corrientes de aire producidas por las diferencias de temperatura, por eso hay que tener en cuenta tanto la temperatura en cotas bajas como en altas.
  • Velocidad del viento: El viento a baja altitud es molesto porque produce vibraciones en el telescopio. A gran altitud el viento suele tener mayor velocidad y en ocasiones nos encontramos con “corrientes de chorro” o capas de la atmósfera que se mueven a gran velocidad. Esto es negativo para la observación ya que produce una imagen poco nítida. El “titilar” de las estrellas por la noche está ligado a este fenómeno.

Distorsión por mal seeing

  • Seeing:  El factor de seeing nos da una idea de la estabilidad atmosférica en una noche y un lugar dado, representando con I un valor de seeing perfecto y V como un valor pésimo (o el valor numérico 1 para pésimo y 5 para perfecto). Para mejorar el seeing podemos intentar desplazarnos a cotas más elevadas ya que al tener menos capas atmosféricas de por medio éstas afectarán menos a la observación.

Predicción meteorológica

Actualmente los servicios de predicción meteorológica son capaces de darnos una previsión a 24 horas vista bastante fiable y a 48 horas relativamente fiable. Más allá de las 48 horas el porcentaje de aciertos en estas predicciones van descendiendo drásticamente. Tenemos que tener en cuenta que una predicción meteorológica no deja de ser eso: una predicción, no es una garantía.

Para consultar las predicciones meteorológicas os indicamos algunos de los servicios que utilizamos antes de planificar una observación:

  • Meteoblue:  Para el aficionado astronómico es uno de los sitios obligatorios. Tan solo tenemos que seleccionar la localidad más próxima a nuestro lugar de observación y podremos consultar una detallada previsión meteorológica. Es muy recomendable consultar la opción “meteogram” que nos representa de un modo muy gráfico todas las variables meteorológicas que tenemos que tener en cuenta, incluyendo la altura de las nubes si las hubiera. Para finalizar, debemos ojear el lugar especialmente dedicado a los astrónomos, la ventana “sky” que nos da una predicción del seeing a 3 días vista.
  • El Tiempo: A nivel de predicción meteorológica gratuitos en España es uno de los sitios que ofrecen una información más fiable y completa. Además, también disponemos de apps para dispositivos móviles.
  • 7timer!: Es una web bastante completa que nos da también información del seeing y otros factores atmosféricos, la previsión es a 3 días vista. Hay que seleccionar sobre un mapa la localización y luego en la opción “Astro”

Por último unos consejos: Si véis un cielo cubierto pero en dos sitios de predicción meteorológica os dicen que se va a despejar animaros siempre a salir, porque en un número muy alto de ocasiones el cielo se despeja por dificil que parezca según mi experiencia. Si dos sitios tienen previsiones diferentes consultad con un tercero, es posible que uno de ellos esté ofreciendo información obsoleta o erronea. Y por último, desmontad rápidamente vuestros telescopios ante cualquier riesgo de tormenta eléctrica en las proximidades.

¿Tienes un telescopio en el trastero cogiendo polvo? ¿te han regalado un telescopio y no sabes usarlo? O simplemente ¿estás pensando en comprarte uno? En AstroAfición nos hemos dado cuenta de la gran cantidad de gente que quiere iniciarse en astronomía y aprender a usar un telescopio pero que no encuentra la información necesaria para ello. Usar un telescopio es fácil, si te enseñan cómo. Por experiencia sabemos que la primera vez que cae un telescopio en tus manos la situación te desborda, tiene demasiadas piezas, no sabemos cómo montarlo, -”¿y está goma negra para qué valdrá?”- y, si conseguimos montarlo (supongamos que lo hacemos bien), salimos a observar y no conseguimos ver nada. ¿Dónde están las nebulosas y galaxias que esperaba ver? “Pero si ni siquiera he visto Júpiter, y se suponía que era ese punto brillante de ahí”. Esta situación se repite innumerables veces, hasta que el telescopio acaba abandonado en algún rincón de la casa. No queremos que ocurra eso, queremos que aprendas a usarlo y que consigas sacarle el máximo rendimiento a tu equipo. Por eso hemos preparado este curso de Montaje y Uso del Telescopio.

Contenido:

  • Tipos de telescopios
  • Tipos de Monturas
  • Cómo montar un telescopio. Tráete el tuyo y te ayudaremos a montarlo.
  • Cómo usar un telescopio. Te daremos toda la información necesaria para que seas capaz de usar tu telescopio.
  • El cielo de septiembre. Te enseñaremos a orientarte para que puedas descubrir las constelaciones y estrellas más importantes del cielo.
  • Uso del planisferio.
  • Observación astronómica con nuestros telescopios. Llevaremos nuestros propios telescopios para que todos podamos observar Júpiter, la Luna y algunas de las nebulosas y cúmulos más importantes de nuestra galaxia.

Programa. Viernes 16 septiembre 2011:

Quedaremos a las 19:00 en el punto de encuentro. Esperaremos unos minutos a que lleguen todos y partiremos al lugar de observación. A las 19:30 comenzaremos con las explicaciones y el montaje de uno de nuestros telescopios. De 20:00 a 21:00 os ayudaremos a montar vuestros telescopios. A las 21:00 haremos un pequeño descanso para cenar (comida no incluida) y en cuanto se haga de noche del todo comenzaremos con las explicaciones del cielo y observaremos a través de los telescopios. A las 00:00 será hora de recoger los equipos.

Precio. Condiciones de Cancelación y Reservas.

¡Curso Finalizado! Consulta nuestro calendario para ver fechas de la próxima edición.

Plazas limitadas (15). Inscripciones hasta el miércoles 14 de septiembre

Adultos: 35€ (IVA incl.)

Acompañantes menores de 18 años: 19€

No recomendado para menores de 12 años.

Para formalizar la reserva será necesario enviar un mail a info@astroaficion.com indicando nombre y apellidos de todos los asistentes, así como un teléfono de contacto. La reserva no se hará efectiva hasta que AstroAfición no se ponga en contacto para confirmar la reserva.

En caso de que las condiciones meteorológicas impidan por completo la realización de la actividad está se pospondrá al domingo 18 de septiembre. Si tampoco fuera posible se buscará otra fecha adecuada, en fin de semana, para realizar la actividad. En caso de no poder asistir a esta nueva fecha por determinar se devolverá el importe total del curso.

En caso de que las condiciones meteorológicas dificulten la realización de la actividad, los monitores de AstroAfición decidirán si se pospone o no. En caso de continuarse con la actividad, se realizará de la mejor forma posible. No se admitirán devoluciones.

En caso de cancelación por parte del usuario se atenderán a los siguientes supuestos:

  • Hasta 10 días naturales antes de la fecha de realización. Se devolverá el 100% del importe.
  • Hasta 3 días naturales antes de la fecha de realización. Se devolverá el 50% del importe.
  • Menos de 3 días. No se devolverá el importe.

Consejos y Recomendaciones

Es muy importante asistir con calzado cómodo y ropa de abrigo. Por la noche, en el campo, refresca bastante y necesitaremos algo de ropa de abrigo y un buen calzado. Cada uno deberá llevar la comida y bebida que crea necesaria, y, si lo desea, podrá traer su propio equipo (telescopio, oculares, prismáticos, etc).

Será una intensa tarde en la que aprenderás muchas cosas para poder empezar a usar tu equipo astronómico. Si tienes telescopio o estás pensando en comprarte uno, este es tu curso. ¡No te lo pierdas!

Las auroras boreales, también llamadas auroras polares, son uno de los mayores espectáculos de la naturaleza. Una aurora polar se produce cuando una eyección de masa solar choca con el campo magnético de la Tierra. Cuando llegan las partículas cargadas (protones y electrones) procedentes del viento solar son guiadas por el campo magnético de la Tierra e inciden en la atmósfera cerca de los polos. Cuando esas partículas chocan con los átomos y moléculas de oxígeno y nitrógeno, los componentes más abundantes del aire, parte de esa energía de colisión excita esos átomos, aumentando su energía, de forma que cuando se desexcitan devuelven esa energía en forma de luz visible de varios colores.

La aurora vista desde el Espacio

El Sol, situado a 150 millones de km de la Tierra, está emitiendo continuamente partículas. Ese flujo de partículas constituye el denominado viento solar. Las partículas del viento solar viajan a velocidades de entre 300 y 1000 km/s, de modo que recorren la distancia Sol-Tierra en aproximadamente dos-tres días, esto hace que se puedan preveer algunas grandes auroras con unos días de antelación (¡lo necesario para coger un vuelo de última hora!).

Las auroras tienen formas, estructuras y colores muy diversos que además cambian rápidamente con el tiempo. Durante una noche, la aurora puede comenzar como un arco aislado muy alargado que se va extendiendo en el horizonte, generalmente en dirección este-oeste. Cerca de la medianoche el arco puede comenzar a incrementar su brillo. Comienzan a formarse ondas o rizos a lo largo del arco y también estructuras verticales que se parecen a rayos de luz muy alargados y delgados. De repente la totalidad del cielo puede llenarse de bandas, espirales, y rayos de luz que tiemblan y se mueven rápidamente de horizonte a horizonte. La actividad puede durar desde unos pocos minutos hasta horas. Cuando se aproxima el alba todo el proceso parece calmarse y tan sólo algunas pequeñas zonas del cielo aparecen brillantes hasta que llega la mañana.

Este impresionante video de TSO Photography muestra la belleza de las auroras:

The Aurora from TSO Photography on Vimeo.

¿Y en el Polo Sur?

En el Polo Sur también se producen auroras y con la misma frecuencia y la misma intensidad que en el hemisferio Norte. Estas auroras se denominan auroras australes, al encontrarse en el hemisferio austral (hemisferio Sur). Sin embargo, no son tan conocidas como las auroras boreales por la sencilla razón de que en el hemisferio Sur hay una menor cantidad de tierra habitable y una menor población. Esto hace que sean más difíciles de observar y que sean menos conocidas.

¿Y en otros planetas?

Este fenómeno no está restringido a la Tierra. Las auroras también tienen lugar en otros planetas del Sistema Solar. El telescopio espacial Hubble ha fotografiado auroras en Saturno y Júpiter, que poseen intensos campos magnéticos.

Las auroras también han sido detectadas en Marte por la nave Mars Express, durante unas observaciones realizadas en 2004 y publicadas un año más tarde. Marte carece de un campo magnético análogo al terrestre, pero sí posee campos locales, asociados a su corteza. Son éstos, al parecer, los responsables de las auroras en este planeta.

¿Quieres irte de viaje?

Según dicen los expertos, la mejor época para observar las auroras polares es en primavera y otoño, aunque hay que tener en cuenta de que se trata de un fenómeno que depende mucho de la actividad solar y del viento solar, por lo que cualquier momento puede ser el mejor o el peor para observarlas, todo depende del Sol. En este artículo puedes ver los 10 mejores sitios para ver la aurora boreal.

Otras curiosidades

Desde nuestras latitudes y, para la mayoría de la gente, las auroras boreales son un fenómeno fascinante que despierta un gran interés. Sin embargo, para la gente de latitudes más elevadas resultan muy comunes y ya no les sorprende. Es más, a los astrónomos aficionados de estas regiones, les llegan a resultar muy molestas, puesto que les impiden disfrutar de una buena observación a través del telescopio (¡es como cuando aquí está nublado!).

La Luna es el objeto celeste más cercano a nosotros y el más sencillo de observar, sin embargo en ocasiones dedicamos poco tiempo a su contemplación o al menos muchas veces no nos detenemos el tiempo suficiente para maravillarnos de sus extraordinarios accidentes geográficos, cada uno de ellos más peculiar si cabe que el anterior. Es cierto que la Luna es agradecida incluso con pocos aumentos pero será con telescopios de grandes focales con los que podamos realmente observar con detalle las peculiares sombras que emergen tras una cordillera montañosa, las terrazas en la ladera de un cráter, las coladas o los acantilados. Visto así el paisaje lunar gozará de un encanto similar al de los lugares más exóticos de nuestro planeta.

Pero si vamos a realizar un viaje por un mundo desconocido es recomendable que nos hagamos antes con un buen mapa y nos familiaricemos con los diferentes accidentes geográficos. En AstroAfición os recomendamos que por un lado os instaléis un buen atlas lunar en el ordenador como pueda ser “Virtual Moon Atlas” (gratuito), por otro lado os hagáis con un mapa lunar impreso y por último compréis un buen libro de geografía lunar para consultar detalles más en profundidad.

Con estos tres complementos, un cuaderno de notas y un lapicero, nuestro telescopio y sin necesidad de alejarnos de la contaminación lumínica (es lo bueno que tiene la observación lunar) podemos empezar nuestra observación.

¿Qué vamos a ver?

Los tipos de formaciones lunares que podemos observar son los siguientes:

Crater: Cráter de impacto

Cráter Plato

Cráter Plato

Quizá el accidente geográfico más sencillo y representativo de nuestro satélite son los cráteres. Estos se formaron como consecuencia del impacto de meteoritos sobre la superficie lunar. Dependiendo del tamaño, el material y la velocidad se formaron cráteres de diferentes tamaños y formas. Al no tener atmósfera la Luna los meteoritos no se desintegran y chocan violentamente contra la superficie, haciendo un enorme agujero y dispersando restos de material alrededor. No es infrecuente observar un pico en la parte central de muchos cráteres y también anillos concéntricos y bordes escalonados. La incidencia de los rayos solares sobre estos elementos durante diferentes días produce sombras caprichosas y espectaculares. Los cráteres Tycho o Plato son dos ejemplos muy característicos.

Catena: Cadena de cráteres

Catena Mendeleev

Catena Mendeleev

Una catena es una cadena de cráteres de impacto y se creen producidas por impactos secundarios de material eyectado de alguna colisión con un asteroide o cometa. Estas formaciones geográficas nos pueden recordar al resultado de un bombardeo desde un avión como hemos visto en películas y documentales de la II Guerra Mundial.

La Catena Mendeleev situada en el cráter del mismo nombre es uno de los ejemplos más representativos de este tipo de formaciones lunares.

Dorsum: Cerros y Dorsa: Grupo de cerros

Los cerros son pequeñas elevaciones de terreno en la superficie lunar. Estos pueden ser producto de “pliegues” de la corteza lunar.

Mare y Oceanus: Mares y Océanos

Mare Crisium

Mare Crisium

Denominamos mares y océanos a unas planicies extensas, oscuras y basálticas de la superficie lunar. Su origen se remonta a antiguos afloramientos basálticos producidos por erupciones causadas por impactos de meteoritos en los momentos de formación de nuestro satélite. Los mares ocupan aproximadamente un 16% de la superficie lunar y a su conjunto lo denominamos “maria”.

Los mares son tan extensos que podemos apreciarlos a simple vista y dan ese aspecto de “cara sonriente” o “cangrejo” (la imaginación es libre) que algunas personas creen ver en nuestro satélite.

El Mare Crisium (Mar de la Crisis) es un ejemplo de este tipo de accidentes geográficos.

Mons: Montañas

En la Luna también hay montañas y algunas son tan grandes como las de la Tierra (a pesar de que nuestro satélite es mucho menor). El Mons Huygens con sus 5.500m de altitud da buena fe de ello.

Montes: Grupo de picos

Montes Apenninus

Montes Apenninus

Igual que en la Tierra las montañas a veces forman cordilleras, que en la Luna denominamos como Montes (del plural de mons). La Cordillera Leibniz llega a alcanzar cotas de 6.100m de altitud. (Los picos de 8.000m de altitud aquí en nuestro planeta son el reto de todo gran alpinista)

Palus: Pantanos y Lacus: Lagos

Llanuras de menor tamaño que los mares y océanos.

Promontorium: Cabos

Los promontorium son zonas elevadas que se adentran en las llanuras que componen los mares o bahías.

Rima: Acantilado

Rima Ariadaeus

Rima Ariadaeus

Los acantilados son abundantes en la geografía lunar, cuando aparecen en conjunto reciben el nombre de “rimae”. Son enormes grietas o fallas visibles en la superficie de varios cientos de kilómetros de longitud. Rima Aridaeus, por ejemplo es una enorme fisura de 226 km. de longitud.

 

Rupes: Escarpados

Rupes Recta

Rupes Recta

Rupes Recta es uno de los accidentes geográficos más fotografiados por los astrofotógrafos lunares. Como podemos ver en la imagen, se entiende por rupes (escarpado) el conjunto de pliegues rectilíneos con aspecto de pared o precipicio. Son auténticos muros de roca y es que rupes en latín significa exactamente eso “roca”. No debemos perder de vista tampoco Rupes Altai, impresionante.

Sinus: Bahía

Sinus Iridum

Sinus Iridum

Al igual que los mares de la Tierra, los antiguos astrónomos creyeron observar bahías en los mares de la Luna. En muchas ocasiones la explicación de estas caprichosas formas geográficas tiene una razón muy sencilla. Estas bahías son en la mayoría de los casos restos parciales de enormes cráteres de impacto que limitan con mares. Es el caso de Sinus Iridum (Bahía del Arcoiris).

Vallis: Valle

Vallis Alpes

Vallis Alpes

Los valles, depresiones o fisuras lunares son accidentes geográficos con longitudes que comprenden desde 16 a más de 400 kilómetros y varios kilómetros de ancho. Muchos valles fueron nombrados como cráteres de impacto que son cercanos. Vallis Alpes, por ejemplo, es un espectacular valle transversal a los montes del mismo nombre. Se extiende desde la cuenca del Mare Imbrium hasta el borde del Mare Frigoris (unos 166km de longitud).

La mala elección del telescopio puede suponer perder la ilusión por la afición

En ocasiones vemos en las grandes superficies comerciales pequeños telescopios en oferta que prometen 500 o 600 aumentos por precios ridículos. Un vistazo superficial a la calidad de los materiales nos hará desconfiar inmediatamente de las posibilidades del equipo a la hora de conseguir tal capacidad óptica pero a la hora de comprar un telescopio ¿Sabemos realmente lo que son los aumentos y la importancia que tienen?

¿Qué son los aumentos?

En primer lugar, cuando decimos que un telescopio tiene 100 aumentos no significa que veamos 100 veces más grande la imagen a través de él. Es un error muy frecuente, incluso entre aficionados a la astronomía.

Los aumentos indican la proporción de la distancia que reducimos al mirar a través del telescopio. Así, mirar por un telescopio de 100 aumentos es como mirar el objeto 100 veces más cerca de él.

¿Cómo se calculan los aumentos del telescopio?

Los aumentos del telescopio se calculan de forma muy sencilla si dividimos la distancia focal del telescopio entre la distancia focal del ocular. Así un telescopio tendrá diferentes aumentos en función del ocular que pongamos y un ocular ofrecerá diferentes aumentos en según que telescopio.

Una Barlow Antares X5

Por ejemplo. Imaginemos que tenemos un telescopio Newton de 750mm de focal y le ponemos un ocular de 12mm. Los aumentos que ofrecería este conjunto sería 750/12= 62,5 . Es decir, que si observamos la Luna (que está a unos 384.000 km de nosotros) con este telescopio y este ocular la veríamos como si estuviéramos a “solo” 6.144 km de ella.

Debemos tener en cuenta que el uso de lentes Barlow pueden multiplicar los aumentos en diversos factores según las características de ésta. Normalmente las Barlow multiplican x2 los aumentos pero hay Barlows x2,5 x3 etc…

¡Hasta el infinito y más allá!

Pero ¿Cuál es el límite? ¿Cuantos aumentos como máximo puedo conseguir? Bien, el límite lo impone la propia óptica del telescopio (y en muy alto grado el diámetro del objetivo) y las condiciones atmosféricas. Hay un momento en que al conseguir más aumentos perdemos nitidez en la imagen, se pierden detalles y es muy difícil encontrar el foco. El límite dependerá mucho de la estabilidad atmosférica pero hay una formula comúnmente aceptada para calcular los máximos aumentos teóricos de un telescopio que consiste en multiplicar el diámetro de apertura del telescopio en milímetros por 2 ( algunas personas opinan que si el telescopio es de baja calidad esa cifra sería de 1,6 y si es de muy buena calidad de 2,3). Así en nuestro ejemplo, el telescopio Newton 150/750 tendría unos aumentos máximos teóricos de 150×2= 300 ( que conseguiríamos aproximadamente con un ocular de 2,5mm). No obstante conviene no arriesgar en demasía ya que estamos hablando de aumentos máximos teóricos. En la práctica estos aumentos podrían no llegar a ser posibles así que antes de comprar un ocular es recomendable probar una pieza similar de algún compañero de afición.

Simulador de telescopios

Por lo tanto, a la hora de decantarnos por un telescopio más importante que fijarnos en los aumentos que nos prometan es necesario fijarnos en la apertura del objetivo y en la distancia focal, con estas sencillas fórmulas podremos hacernos una idea de la “potencia” del telescopio.

En esta página encontraréis un simulador donde comparar la imagen que se puede obtener en función de las características del telescopio y del ocular.

Ya hemos visto los tipos de telescopios que podemos encontrar en el mercado. A continuación veremos qué tipos de monturas existen y cuales son sus principales características, sus ventajas y sus inconvenientes.

La montura de un telescopio es la parte mecánica que une el trípode al telescopio. Dicho así, parece que es una simple pieza mecánica sin demasiada utilidad, pero pensar esto es uno de los errores más comunes entre aquellas personas que se adentran en el mundo de la astronomía. La montura sostiene al telescopio y nos permite realizar un seguimiento de los objetos observados compensando el movimiento de rotación de la Tierra. Por tanto la montura es importante no sólo para que sujete al tubo óptico sino también para que lo pueda mover de forma suave y precisa. En observación astronómica (y mucho más en astrofotografía) es tremendamente importante que el telescopio se mantenga firme y no tiemble, porque cualquier vibración -por pequeña que sea- dificultaría nuestra obsevación, haciendo que estemos incómodos a la hora de observar o incluso que no lleguemos apreciar los detalles y sólo veamos un borrón. Esto convierte a la montura en una de las piezas más importantes de nuestro telescopio y hace que sea muy recomendable invertir gran parte de nuestro presupuesto en una buena montura.

Existen varios tipos de monturas, algunas muy simples e intuitivas y otras mas complejas. Debemos distinguir entre dos tipos fundamentales:

1.1. Monturas altacimutales

Es la montura más simple y, por tanto, la más intuitiva. Realiza movimientos horizontales y verticales (acimut y altura respectivamente). El plano horizontal se divide en grados desde 0º para el Norte hasta 360º para completar una vuelta (el ángulo de giro se mide en sentido horario) y la altura se mide en grados entre 0º para un horizonte despejado hasta 90º en el cenit. Es un diseño sencillo y ligero que suele usarse para telescopios pequeños y telescopios terrestres. Un trípode fotográfico convencional también entraría en esta categoría.

Telescopio refractor con montura altacimutal

El principal inconveniente de este tipo de monturas es que para compensar el movimiento aparente de las estrellas será necesario mover ambos ejes. Recordemos que las estrellas recorren trayectorias circulares en la bóveda celeste y, con este tipo de monturas, necesitaremos hacer movimientos horizontales y verticales para compensar ese desplazamiento. Resulta evidente que realizar estas correcciones dificulta la observación y descarta casi por completo la posibilidad de realizar astrofotografía de larga exposición.

Existen algunas variaciones de este diseño:

- Monturas tipo Dobson

No requieren de trípode sino que se montan directamente sobre una plataforma que permite los desplazaminetos en horizontal y vertical. Están destinadas a grandes Newton -telescopios reflectores-. Su manejo es muy sencillo y permiten comprar un gran telescopio sin un desembolso elevado.

- Monobrazo y de horquilla

Existen monturas altacimutales que sujetan el tubo desde un lateral a través de uno o dos brazos, son las conocidas monturas monobrazo o de horquilla (ver foto). Es un diseño que se utiliza para tubos pequeños (pequeños refractores y telescopios cassegrain) y casi siempre incorporan un sistema GoTo del que hablaremos a continuación. Este tipo de monturas son realmente cómodas pero tienen dos inconvenientes fundamentales. El primero es que, aunque estén motorizadas, no sirven para astrofotografía, puesto que no son monturas ecuatoriales. Sin embargo, se pueden comprar o fabricar plataformas ecuatoriales para transformar la montura en un sistema ecuatorial y poder hacer fotografías de larga exposición. Lo malo es que estas plataformas son tremendamente caras y resulta muy complicado realizar una correcta puesta en estación. El segundo inconveniente es que no suelen ser tan estables como deberían -en especial las monobrazo- y les afecta mucho las rachas de viento y los pequeños golpes y movimientos accidentales. Obviamente, existen monturas mejores y peores, más grandes y más pequeñas, pero lo habitual es que las monobrazo pequen de poca estabilidad.

1.2. Monturas ecuatoriales

Es el diseño más usado por los aficionados a la astronomía. En este tipo de montura uno de sus ejes -el eje de Ascensión Recta, AR- se dispone paralelo al eje de rotación de la Tierra, por lo que podremos compensar el movimiento de rotación de nuestro planeta moviendo el telescopio sólo en un eje -el eje de Declinación, DEC-. Después veremos que este movimiento puede realizarse de forma manual o motorizada. En la siguiente fotografía podemos ver los dos ejes de una montura ecuatorial.

Montura ecuatorial. Vía: Marduk Astronomía

Este tipo de monturas resulta más complicada para los principiantes, ya que no es tan intuitiva como las altacimutales, pero en muy poco tiempo conseguiremos usarla sin problema. Como ya hemos dicho, invertir en una buena montura es lo más recomendable y, invertir en una buena montura ecuatorial nos asegurará unas buenas y cómodas observaciones.

Los principales inconvenientes de este tipo de monturas son, en primer lugar, su elevado precio y su gran peso -necesitan contrapesos para equilibrarlas-. En segundo lugar y lo que más suele asustar a los principiantes es su manejo. Como ya hemos dicho, sus movimientos no son intuitivos y, además, para su correcto funcionamiento requieren de un buen contrapesado y una correcta puesta en estación. El contrapesado y la puesta en estación son tareas metódicas que, al principio, parecen muy complejas pero que, en realidad, son muy sencillas en cuanto las realizamos unas cuantas veces. Estos temas los trataremos en detalle y de forma gráfica en próximas entradas.

Una vez clasificadas en estos dos grandes grupos debemos distinguir, atendiendo a su funcionamiento, entre monturas manuales, motorizadas y computerizadas (GoTo):

2.1. Monturas manuales

Los movimientos se realizan de manera manual a través de unos mandos de movimiento fino. Si se trata de monturas altacimutales necesitaremos mover ambos ejes para compensar el movimiento de rotación de la Tierra, y si son monturas ecuatoriales nos bastará con mover un único eje. Son las más baratas y sencillas, una buena opción para empezar a la que más tarde podremos motorizar.

Montura ecuatorial manual con mandos de movimiento fino

2.2. Monturas motorizadas

Los movimientos se realizan a través de motores. Por lo general, suelen ser monturas ecuatoriales y pueden estar motorizadas en uno o en dos ejes. Con motorizar el eje de AR podremos realizar un seguimiento de los objetos celestes bastante correcto y de forma automática, aunque los movimientos para localizar objetos los tendremos que hacer manualmente.

2.3. Monturas computerizadas (sistemas GoTo, GPS, etc)

Para que nos entendamos, son monturas motorizadas pero que, además, nos llevan hasta lo que queremos observar. Se trata de un sistema automatizado que es capaz de orientar la montura hacia el objeto que le digamos. Para ello, previamente debemos haber puesto la montura en estación y haber establecido nuestras coordenadas, fecha, hora y realizar un ajuste de su desviación recentrando una, dos o tres estrellas de calibración. Es una montura muy cómoda, que nos permitirá observar gran cantidad de objetos y de una forma muy rápida y fácil. Pero esto no quiere decir que sean fáciles de usar para los que se sumergen en este mundo. Necesitaremos unos conocimientos básicos de astronomía para poder calibrarlas y sacarles partido o, de lo contrario, tendremos una montura que no sabremos usar y que nos frustrará.

HEQ5 Pro con GoTo

Por otro lado, exiten unas monturas que tienen unos sistemas de localización electrónica (que podríamos denominar computerizadas) pero que no realizan los movimientos de forma automáticas , sino que tienes que ser tú el que oriente el telescopio siguiendo las indicaciones que ofrecen (por lo que no es un GoTo como tal). Estos sistemas son muy empleados para telescopios dobson -como el sistema Intelliscope de Orion-, aunque también son válidos para el resto de telescopios. Se pueden encontrar de forma comercial o se los puede fabricar uno mismo de manera relativamente sencilla con un acelerómetro, un nivel de precisión y una escala en azimut.

Dobson con sistema Intelliscope de Orion

Otras características a tener en cuenta:

- Capacidad de carga: La capacidad de carga de cada montura la determina el fabricante e indica el peso que puede soportar la montura. Como ya hemos dicho, es aconsejable invertir una gran parte de nuestro presupuesto en una buena montura, no sólo en prestaciones sino en capacidad de carga, y debemos de tener en cuenta que el peso que va a soportar la montura no es sólo el del tubo óptico sino también el de los accesorios (buscador, oculares pesados y otros accesorios pueden suponer varios kilos extra). Las monturas que vienen con los telescopios de iniciación están al límite de su capacidad y eso se traduce en vibraciones, movimientos poco suaves, etc.

- Peso y transporte: Existen monturas muy pesadas que no resultan fáciles de montar y transportar. En general, en la gama media de monturas, cuanto mayor capacidad de carga, más pesa la montura. Así pues, nos encontramos con que una EQ3-2, que soporta en torno a 5-6kg, pesa unos 5kg; y una HEQ5, que soporta unos 12-15kg, pesa cerca de 14kg. Esto puede ser un inconveniente para ciertas personas y debemos de tenerlo en cuenta a la hora de decidirnos por una montura.

- Conexión PC/conexión autoguiado: Dependiendo del uso que le vayamos a dar la montura (fotográfico u observación visual), tendremos que tener en cuenta las conexiones de las que dispone la montura. Los modelos más modernos llevan incorporado un puerto ST4 para autoguiado pero los modelos antiguos no suelen llevarlo. Este puerto ST4 es empleado para comunicarle a la monturas las correcciones que debe efectuar durante la toma de fotografías de larga exposición, pero hay otras formas.

- Buscador de la Polar: Algunas monturas ecuatoriales incorporan un buscador de la Polar. Este buscador resulta muy útil a la hora de poner en estación una montura ecuatorial, ya que lleva un tiene un dibujo que nos ayudará a encontrar el Polo Norte Celeste de forma muy rápida y bastante precisa.

- Latitud: ¡ojo! No todas las monturas ecuatoriales sirven para todas las latitudes. En algunas monturas los contrapesos golpean contra la pata Norte si bajamos de unos 25º de latitud (ya sea norte o sur). Si nos encontramos muy cerca del ecuador tendremos que tener muy presente este dato y buscar monturas que podamos usar desde nuestra latitud.

El telescopio -para observación astronómica- es un instrumento óptico que existe desde el siglo XVII. Galileo fue el primero -aunque existen dudas razonables al respecto- en observar el firmamento con un telescopio y registrar sus observaciones por escrito. Poseía un sencillo refractor de 30mm y una calidad óptica muy pobre con el que pudo observar los cuatro satélites visibles de Júpiter -hoy conocidos como Satélites Galileanos en su honor-. También observó los cráteres de la Luna y las manchas solares (sin emplear la protección adecuada, por lo que poco a poco fue perdiendo visión hasta que, al final de su vida, se quedó ciego). Un instrumento tan sencillo como el suyo le dió muchísimas satisfacciones y pudo hacer grandes descubrimientos con él. Si eres de los muchos que tienen un telescopio abandonado en el trastero, no te desanimes y piensa que Galileo realizó grandes observaciones con un telescopio mucho peor que cualquiera que pueda existir en la actualidad. En cambio, si eres de los que están pensando en comprar un telescopio, vamos a intentar explicar las características de cada tipo de telescopio y darte algunos consejos sobre su uso.

En este esquema podemos ver las partes fundamentales de un telescopio. Se trata de un telescopio reflector sobre montura ecuatorial.

Antes de explicar los tipos de telescopios más comunes, debemos conocer las principales caracterísiticas que definen un telescopio y en las que hemos de fijarnos a la hora de buscar uno.

Diámetro o apertura. Es el tamaño del objetivo, ya sean lentes o espejos. Este es un dato fundamental ya que determina la cantidad de luz que capta el telescopio, así como el poder de resolución y el número máximo de aumentos que podremos obtener. Un telescopio con más apertura captará más luz y podremos observar detalles más sutiles u objetos más débiles. Normalmente viene dado en milímetros y se expresa como D= — mm, aunque es posible que en muchas ocasiones lo encontremos expresado en pulgadas con el símbolo ”. Por ello necesitaremos saber la conversión entre pulgadas y milímetros, que es aproximadamente de 1”=2,56cm=25,6mm, pero según vaya pasando el tiempo asociaremos los datos automáticamente y sabremos de forma instantánea que un 6” es un 150mm.

Distancia focal. Es la distancia que recorre la luz desde el objetivo hasta el ocular. Este parámetro está relacionado con el tamaño del telescopio ya que en el caso de los refractores esta distancia coincide prácticamente con la longitud del tubo, pero no ocurre lo mismo en otro tipo de telescopios. La distancia focal (o longitud focal) determina el número de aumentos que podemos obtener con cada ocular, pero ya veremos las fórmulas básicas en próximas entradas. Se expresa como F= — mm

Relación focal. Se denomina relación focal al cociente entre la distancia focal y el diámetro (D/F). Se expresa como f= D/F = — (adimensional, sin unidades). Muchas veces encontraremos con que sólo conocemos el diámetro y la relación focal del telescopio (ej. un newton de 150mm a f5) y tendremos que hallar su longitud focal (en nuestro ejemplo, F=D*f=150*5= 750mm).

Una vez que conocemos los parámetros básicos, vamos a estudiar los tipos de telescopios más comunes que podemos encontrar en el mercado.

Esquema óptico de los tres tipos de telescopios que vamos a tratar: Refractor, Reflector y Catadióptrico (traducido al inglés como Compound)

Refractor: es el modelo de telescopio más antiguo y por ello el más conocido. En ocasiones también se denomina telescopio galileano. Está compuesto por un conjunto de lentes que captan la luz y la concentran en el foco, donde colocaremos el ocular. Existen distintas configuraciones ópticas para este conjunto de lentes -dobletes, tripletes, diseño petzval, etc- y cada una ofrecerá una calidad y una correción de las aberraciones ópticas diferente. El principal defecto de los refractores es su cromatismo, que se traduce en que aparecen un halo rojizo y otro azulado a ambos lados de los objetos más brillantes. Esta aberración óptica es producida por la refracción de la luz en las lentes del telescopio, aunque pueda estar corregida en mayor o menor medida. Según este parámetro los refractores se clasifican en acromáticos, cuando el cromatismo es todavía muy notorio, y apocromáticos, cuando esta aberración es prácticamente inapreciable. A pesar de esta pequeña tara, las lentes tienen una gran calidad óptica y ofrecen imágenes muy nítidas y con estrellas muy puntuales.

Reflector: Está compuesto por un espejo cóncavo situado en el extremo inferior del tubo, que concentra la luz y la dirige hacia un espejo secundario plano de menor tamaño situado en la boca del tubo, que rebota la luz a 45º y la dirige hacia el ocular. Hay que tener en cuenta que una parte del diámetro del objetivo queda tapado por el secundario, por lo que su área útil suele ser entre un 10 y un 20% inferior. Existen varios tipos pero el diseño más utilizado es el sistema Newton. Son más voluminosos que los refractores y su manejo es menos intuitivo, puesto que el ocular está situado cerca de la boca del telescopio. Estos telescopios sufren de coma y otro tipo de aberraciones menos apreciables pero aún así, presentes. Su calidad óptica es, por norma general, inferior a los refractores, aunque en los últimos años se están consiguiendo unas calidades impresionante. A pesar de elo, las estrellas aparecen menos puntuales.

Catadióptricos: Estan formados por lentes y espejos, intentando solventar los defectos que presentan los diseños anteriores. El objetivo es un espejo cóncavo pero en la apertura hay una lente correctora que sostiene un espejo secundario, que dirige la luz hacia un hueco en el centro del espejo principal en el final del tubo. Este diseño hace que la distancia focal de este tipo de telescopios sea muy grande, mientras que el tubo tiene un tamaño muy ajustado. Son tubos cortos y pesados pero fáciles de transportar por su escasa longitud. Su calidad óptica es buena pero no llegan a superar a la de un buen refractor y se quedan a medio camino entre ambos diseños, conviertiéndose en un telescopio todoterreno sin un campo concreto en el que destacar. Existen distintos diseños y configuraciones ópticas: Smicht-Cassegrain, Maksutov-Cassegrain, Ritchey-Chrétien, etc.

Recomendaciones, consejos, ventajas e inconvenientes:

Para iniciarse en astronomía se recomienda una apertura mínima de 70mm para refractores y 130mm para reflectores. En cambio, para catadriópticos no es aconsejable bajar de los 150mm o incluso 200mm, esto hace que no sean tan utilizados como telescopios de iniciación. Estos datos son aperturas mínimas orientativas y siempre que el bolsillo no se resienta lo permita es aconsejable superar estas cifras. Así mismo, no es aconsejable gastar menos de 250€ en un telescopio o será más que probable que acabe en desuso por no satisfacer sus expectativas, aunque siempre hay excepciones. Si no dispone de ese presupuesto, quizá lo mejor sea empezar con unos prismáticos y un planisferio.

Es importante saber que con el mismo presupuesto podremos conseguir un reflector de mayor diámetro que un refractor, ya que los espejos son mucho más sencillos de pulir y sus costes de fabricación son menores que los de las lentes. Por contra, las lentes ofrecen, en general, una calidad mayor. Esto hace que exista un tipo de observación o un tipo de objetos más adecuados para cada tipo de telescopio. De esta forma, los refractores suelen estar destinados a observación planetaria y de estrellas dobles, por tener una mayor calidad óptica, mientras que los reflectores suelen estar destinados a la observación de cielo profundo (nebulosas, galaxias, cúmulos, etc) por tener una apertura mayor. Sin embargo, esto no es determinante -y mucho menos para iniciase en astronomía- ya que todos los telescopios de iniciación son un poco “todoterrenos” y nos servirán para tocar un poco todos los campos de observación. Los catadióptricos son telescopios que no tienen una finalidad muy definida y se encuentran a medio camino entre las ventajas de los refractores y las de los reflectores.

Los telescopios no requieren excesivo mantenimiento pero sí es cierto que hay que tenerlos bien colimados para su correcto funcionamineto. Colimar un telescopio consiste en colocar todos sus elementos ópticos de forma que el haz de luz quede perfectamente alineado y parelaleo al eje óptico. Es un tarea sencilla y mecánica pero que las primeras veces se antoja algo complicada. Los reflectores y catadióptricos hay que colimarlos muy a menudo, mientras que los refractores no. Esta es una caracterísitica importante pero que no debe asustarnos ni decantar nuestra opinión a la hora de comprar un telescopio.

Por último, queda mencionar que cada tipo y cada diseño de telescopio tiene unas aberraciones ópticas determinadas. Éstas pueden estar mejor o peor corregidas pero son comunes a cada tipo de telescopio. Así pues, un reflector sufrirá de coma y aberración esférica mientras que un refractor sufrirá de un mayor o menor cromatismo.

Esto no termina aquí, a la hora de comprar un telescopio hay que tener en cuenta otros muchos facotres como la montura, el peso, el tamaño, el lugar de observación y, por supuesto, el precio. Estos temas y muchos otros los iremos tratando en las próximas entradas.

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